Con la llegada de las temperaturas extremas, el aire acondicionado se convierte en uno de los electrodomésticos de mayor uso en los hogares. Sin embargo, utilizarlo de manera inadecuada puede incrementar considerablemente el consumo de electricidad y el monto de la factura.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) de España y la empresa Repsol ofrecen una serie de recomendaciones para optimizar el funcionamiento de estos equipos. Entre ellas se encuentran mantener una temperatura estable, realizar un mantenimiento periódico y aprovechar las funciones de ahorro energético.
1. Mantener el termostato entre 24 y 26 grados
La temperatura seleccionada influye directamente en el consumo eléctrico. Según las recomendaciones de la OCU, durante el verano conviene mantener el aire acondicionado entre 24 °C y 26 °C, un rango que permite conseguir un ambiente confortable sin exigir un esfuerzo excesivo al equipo.
También se aconseja evitar diferencias superiores a 12 grados entre la temperatura interior y la exterior, para prevenir contrastes térmicos bruscos.
En invierno, cuando se utiliza el sistema para calefaccionar, el rango recomendado se ubica entre 20 °C y 22 °C. Durante la noche puede reducirse a 15 °C-17 °C.
2. Evitar encender y apagar el equipo constantemente
Cambiar repetidamente la configuración o apagar y encender el aparato obliga al sistema a trabajar nuevamente para alcanzar la temperatura deseada.
Por eso, se recomienda mantener una configuración estable en lugar de alternar constantemente entre períodos de funcionamiento y apagado. Esta práctica favorece la eficiencia y contribuye a prolongar la vida útil del equipo.
3. Aprovechar la tecnología inverter
Los equipos con tecnología inverter regulan su potencia de manera progresiva para mantener la temperatura seleccionada. De esta forma, optimizan el rendimiento frente a los modelos convencionales.
También existen sistemas inteligentes que permiten controlar el aire acondicionado desde el teléfono celular, una herramienta útil para evitar que permanezca encendido cuando no hay nadie en el ambiente.
4. Utilizar el modo ECO y limpiar los filtros
El modo ECO es otra de las funciones que puede ayudar a reducir el consumo. Según las recomendaciones difundidas, esta modalidad puede disminuir el gasto eléctrico hasta un 30%.
A su vez, mantener limpios los filtros evita que el equipo trabaje de más. También es importante comprobar que la unidad exterior no esté bloqueada, ya que las obstrucciones pueden afectar su funcionamiento y aumentar el consumo.
5. Usar la función deshumidificador
La humedad influye en la sensación térmica dentro de los ambientes. Por eso, la función deshumidificador puede mejorar el confort sin necesidad de bajar tanto la temperatura del aire acondicionado.
Esta alternativa permite aprovechar el equipo de manera más eficiente, especialmente cuando la humedad ambiental es elevada.
Los equipos con tecnología inverter optimizan el rendimiento frente a los modelos convencionales. (Imagen Ilustrativa)
6. Encenderlo antes de que el ambiente se caliente demasiado
Anticiparse a las jornadas de calor también puede contribuir a un uso más eficiente. Encender el aire acondicionado antes de que la temperatura interior aumente demasiado evita que el aparato deba realizar un esfuerzo adicional para enfriar un ambiente muy caldeado.
7. Orientar correctamente la salida de aire
La dirección del flujo también influye en la distribución de la temperatura.
Durante el verano se recomienda orientar las rejillas hacia arriba, para que el aire frío descienda naturalmente. En invierno, en cambio, conviene dirigir el flujo hacia abajo, aprovechando que el aire caliente tiende a subir.
Además, es importante no cubrir las entradas ni las salidas de aire y mantener despejada la unidad exterior.
8. Apagarlo por completo cuando no se utiliza
Dejar el aire acondicionado en modo stand by durante períodos prolongados puede generar un consumo eléctrico innecesario, incluso cuando el aparato no está funcionando activamente.
Por eso, si no se va a utilizar durante un tiempo extendido, se recomienda apagarlo y desconectarlo por completo.
También es importante prestar atención a cualquier disminución en su rendimiento. Si el equipo deja de enfriar o calefaccionar como antes, conviene solicitar una revisión profesional para evitar que una falla menor termine provocando un consumo mayor o una avería más importante.
Adoptar estos hábitos permite aprovechar mejor el aire acondicionado, reducir el gasto energético y mantener una temperatura confortable en el hogar durante todo el año.
