La tecnología está abriendo nuevas posibilidades para descubrir y proteger vestigios de antiguas civilizaciones. En las Montañas Azules de Australia, un equipo científico utilizó drones equipados con sensores láser para localizar refugios aborígenes escondidos entre una densa vegetación y formaciones rocosas de difícil acceso.
La investigación permitió identificar tres refugios que no estaban registrados oficialmente, además de confirmar la ubicación de otros seis sitios arqueológicos conocidos. En las cavidades descubiertas se encontraron herramientas de piedra y expresiones de arte rupestre, entre ellas siluetas de manos realizadas con pigmento rojo.
El trabajo fue desarrollado por investigadores de la Universidad de Sídney y el Museo Australiano, en colaboración con la Corporación Aborigen de Custodios Dharug, como parte del Proyecto Gulamada.
Cómo funciona la tecnología láser utilizada por los drones
Los dispositivos incorporan sensores LiDAR, una tecnología que utiliza millones de pulsos de luz láser para medir distancias y construir mapas tridimensionales del terreno.
Durante los vuelos, parte de esos pulsos atraviesa los espacios entre las ramas y llega hasta el suelo y las formaciones rocosas. Al medir el tiempo que tarda la luz en regresar, los sistemas informáticos pueden reconstruir la superficie y diferenciar la vegetación de las estructuras naturales.
De esta manera, los investigadores lograron detectar hendiduras y salientes en los acantilados que podían corresponder a refugios rocosos ocultos bajo los árboles.
El procedimiento permitió explorar sectores que, debido a la vegetación y a la geografía accidentada, habrían requerido extensas y costosas expediciones terrestres.
Encontraron pinturas rupestres y herramientas de piedra
Una vez identificados los posibles refugios desde el aire, los equipos realizaron inspecciones en el terreno para comprobar su contenido arqueológico.
La exploración confirmó la ubicación de seis refugios ya conocidos y permitió registrar otros tres que no figuraban en los archivos oficiales.
En los nuevos sitios se encontraron herramientas de piedra y paneles de arte rupestre con siluetas de manos en negativo, elaboradas con pigmentos rojos. Estos elementos constituyen testimonios de la presencia y las actividades de las comunidades aborígenes en la región.
La tecnología aérea permitió localizar las estructuras, pero la identificación de su valor cultural dependió de las inspecciones arqueológicas y de los conocimientos de los custodios tradicionales.
La inspección sobre el terreno confirmó la presencia de herramientas de piedra y paneles de arte rupestre con siluetas de manos en negativo elaboradas con pigmento rojo. (Imagen Ilustrativa)
El trabajo conjunto con las comunidades aborígenes
El proyecto Gulamada busca integrar los conocimientos científicos con la experiencia y la tradición de las comunidades originarias.
La participación de la Corporación Aborigen de Custodios Dharug fue fundamental para orientar las inspecciones y documentar las pinturas rupestres bajo protocolos de respeto y protección del patrimonio ancestral.
Los investigadores destacaron que la colaboración permite identificar y registrar sitios culturales sin exponer innecesariamente su ubicación, algo importante para evitar visitas no autorizadas y posibles actos de vandalismo.
Jacob Bongers, arqueólogo digital de la Universidad de Sídney y autor principal del estudio, señaló que esta tecnología ofrece una manera más eficiente y precisa de localizar sitios en terrenos difíciles de explorar.
Una región que todavía guarda numerosos sitios desconocidos
En las Montañas Azules ya se conocen más de 200 refugios rocosos con evidencias culturales y arqueológicas. Sin embargo, los especialistas estiman que apenas el 10% de la región fue relevada en profundidad debido a las dificultades del terreno.
El descubrimiento demuestra que los drones con tecnología LiDAR pueden facilitar la búsqueda de nuevos sitios y mejorar la información disponible sobre los que ya están registrados.
Además, contar con mapas más precisos permite identificar áreas que necesitan protección frente a amenazas como los incendios forestales, la erosión y el avance de los desarrollos urbanos.
Los investigadores proyectan aplicar esta metodología en otras regiones de Australia, entre ellas las sabanas de Arnhem y los territorios semiáridos del oeste de Nueva Gales del Sur.
El estudio fue publicado en la revista científica Remote Sensing y representa un avance en el uso de herramientas tecnológicas para documentar y preservar el patrimonio cultural de las comunidades originarias.
