Las perspectivas para el consumo masivo continúan siendo desfavorables. Las consultoras Scentia y Worldpanel estiman que las ventas cerrarán 2026 con caídas interanuales de entre 2,5% y 3,7%, según sus respectivas proyecciones.
Los análisis tampoco identifican señales claras de una recuperación significativa durante el último bimestre del año. En ese contexto, los hogares mantienen una conducta de compra más cautelosa y priorizan los gastos esenciales.
La contracción no afecta a todas las familias de la misma manera. Mientras los hogares pequeños podrían sostener o mejorar levemente sus niveles de consumo, las familias integradas por tres o cuatro personas enfrentarían retrocesos de hasta 5,1%.
La inflación desacelera, aunque persisten los aumentos
La evolución de los precios aparece entre los indicadores con perspectivas relativamente favorables. Las estimaciones de EcoGo ubican la inflación mensual del último trimestre entre 1,5% y 1,8%, con una variación anual cercana al 30%.
Por su parte, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyecta una inflación anual de entre 30% y 30,3%. Para octubre, noviembre y diciembre, las estimaciones mensuales se sitúan entre el 1,7% y el 1,9%.
Sin embargo, los aumentos en servicios regulados, transporte, combustibles y medicina prepaga continúan representando un obstáculo para una desaceleración más pronunciada.
La pobreza podría cerrar el año por encima de 2025
Las proyecciones sociales también plantean dificultades. La consultora LCG estima que la pobreza podría ubicarse entre 31,5% y 33% al finalizar 2026, por encima del 28,2% registrado durante el segundo semestre de 2025.
Ecolatina, en tanto, proyecta una tasa de entre 31% y 32% y advierte sobre las dificultades para reducir la indigencia debido al encarecimiento de los alimentos.
El enfriamiento del empleo y la evolución desigual de los ingresos aparecen entre los factores que condicionan una mejora. Los trabajadores registrados, los informales y los independientes no experimentan la misma evolución de sus remuneraciones, lo que repercute de manera diferente en la capacidad de los hogares para cubrir sus necesidades.
Los salarios tendrían una recuperación limitada
El poder adquisitivo tampoco mostraría una recomposición significativa durante los últimos meses del año.
Según Ecolatina, los salarios reales podrían ingresar en una etapa de estabilización heterogénea. Las negociaciones paritarias del último tramo de 2026 se encuentran alineadas con la inflación proyectada, lo que limita las posibilidades de recuperar capacidad de compra.
El medio aguinaldo y las gratificaciones de fin de año podrían aportar un alivio temporal a los ingresos familiares. Sin embargo, parte de ese dinero se destinaría al pago de deudas, por lo que su impacto sobre el consumo sería limitado.
LCG prevé que los salarios formales terminen el año en un escenario de empate técnico o leve recuperación, sin una mejora generalizada del poder adquisitivo.
La actividad económica avanza a ritmos diferentes
Las estimaciones de crecimiento también muestran diferencias importantes entre sectores. Orlando J. Ferreres & Asociados proyecta que la economía argentina crecerá cerca del 2% o algo más durante 2026.
La minería, el petróleo, la energía, las finanzas y el agro presentan un desempeño relativamente favorable, mientras que la industria y el comercio permanecen rezagados.
FIEL también anticipa un cierre de año marcado por una estabilización de la actividad en niveles bajos.
De esta manera, las proyecciones describen una economía que mantiene expectativas de crecimiento y una inflación en desaceleración, pero que todavía enfrenta dificultades para traducir esos resultados en una recuperación amplia del consumo, los salarios y las condiciones sociales.
