El uso del celular durante las últimas horas del día podría perjudicar significativamente el descanso de los adolescentes. Según un nuevo estudio, pasar más tiempo frente a la pantalla después de las 22 se relaciona con dificultades para conciliar el sueño, una menor duración del descanso y una mayor frecuencia de despertares nocturnos.
La investigación fue publicada el 19 de octubre en la revista científica JAMA Pediatrics y estuvo encabezada por un equipo liderado por el doctor Dimitri Christakis, profesor de pediatría general del Instituto de Investigación Infantil de Seattle.
Qué descubrieron los investigadores
Para analizar la relación entre el uso del teléfono y el descanso, los investigadores estudiaron a 425 adolescentes, con una edad promedio cercana a los 15 años, y reunieron información correspondiente a casi 7.600 noches.
Los resultados mostraron que, durante las noches en las que los participantes utilizaban el celular después de las 22 durante más tiempo que su promedio habitual, dormían alrededor de 20 minutos menos. Además, tardaban un promedio de 64 minutos en conciliar el sueño.
El estudio también detectó una mayor probabilidad de que los adolescentes volvieran a despertarse durante la primera media hora después de haberse quedado dormidos.
Los investigadores observaron, además, un efecto acumulativo: cada minuto adicional de uso del smartphone después de las 22, por encima del promedio personal, se asociaba con un mayor retraso para quedarse dormido y una reducción del tiempo total de descanso.
Por qué el celular puede dificultar el descanso
El psiquiatra infantil y adolescente Daniel Bigman, especialista en medicina del sueño de Northwell Health, revisó los resultados y explicó que el uso del teléfono puede retrasar la hora de acostarse y dificultar la transición hacia un sueño estable.
Una de las razones es que las actividades en el dispositivo prolongan el tiempo que los adolescentes permanecen despiertos. A esto se suma la estimulación que generan las redes sociales, los videos, los mensajes y las notificaciones.
Estos estímulos mantienen al cerebro en estado de alerta cuando debería comenzar a relajarse. La luz de la pantalla también puede alterar los mecanismos que regulan el ciclo de sueño y vigilia.
El análisis identificó una relación entre las dificultades para dormir y el uso del teléfono incluso durante los últimos minutos antes de acostarse. Utilizarlo entre cinco y 15 minutos antes de quedarse dormido se asoció con una mayor cantidad de despertares nocturnos.
Las consecuencias de dormir mal durante la adolescencia
La calidad del sueño es especialmente importante durante esta etapa del desarrollo. Según Bigman, las interrupciones del descanso pueden afectar la atención, la concentración y el rendimiento escolar.
También pueden favorecer la irritabilidad, una mayor reactividad emocional y niveles más elevados de estrés y ansiedad. Entre las posibles consecuencias se encuentran, además, el estado de ánimo deprimido, la somnolencia durante el día, la falta de motivación y las dificultades para controlar los impulsos o tomar decisiones.
Qué recomiendan los especialistas
Los investigadores señalaron que reducir el uso del celular por la noche, especialmente después de las 22 y en los minutos previos a dormir, podría contribuir a mejorar el descanso adolescente.
Bigman recomendó evitar que la respuesta familiar sea amenazar con quitarles el teléfono. En cambio, sugirió promover actividades más relajantes para reemplazar el uso del dispositivo antes de acostarse.
Entre las alternativas mencionó la lectura, escuchar música, realizar ejercicios de relajación y practicar estiramientos.
El estudio aporta evidencia sobre la relación entre los hábitos digitales nocturnos y el descanso, y destaca la importancia de prestar atención no solo al tiempo total frente a las pantallas, sino también al momento del día en que se utilizan.
