Mientras la pobreza aumentó al 52,9 % en el primer semestre del año, hay quienes siguen adelante haciendo gala de un altruismo poco común. Tal es el caso de Margarita Barrientos, quien está al frente de Los Piletones.
“A decir verdad los comedores vienen muy golpeados, cada vez que pasan estas cosas la falta de trabajo, despidos, dónde la gente recurre a los comedores. Es una solución para la familia, en el día a día, y hoy contamos con la falta de trabajo algo más que se suma. Para nosotros es muy difícil la ayuda y otro es que la gente al no tener trabajo, muchos de los que antes cirugiaban, no lo hacen, cuando hoy no se ven tantos carritos, no hay cirujeo en la calle y se ve mucho cartón porque el cartón tampoco vale”, detalla.
Se ve gente que nunca ha ido al comedor eso me había tocado en un momento del gobierno de Fernández me ha tocado gente que cuida los departamentos y que vive a 10 cuadras y que no obstante se llegan al comedor.
“Lo que recibimos prácticamente es nada, no obstante ello le damos de comer a más de 3 mil personas de todos los días”, evalúa y razona: “A veces me pongo a pensar y pienso cómo seguimos, hoy la gente no dona nada puede ser una bolsa de ropa o algún calzado pero con alimentos nada, ya dejaron de ayudar. Ahora está muy difícil la situación no nos sobra nada, la gente quiere trabajo. Van los trenes llenos porque van a trabajar…hay muchas cosas que la gente antes hacía y hoy no puede. Nosotros cocinamos todos los días, desayuno, almuerzo, merienda y cena, tenemos un comedor y un hogar de día para los abuelos, hay dos jardines y está el comedor central”.
La obra subsiste con el esfuerzo de Margarita y la alta sensibilidad del grupo que la acompaña. La experiencia es un glosario de imágenes que reflejan el momento económico del país. Cualquiera es cruel, elegimos esta: “Hay abuelos y familias que vienen de la provincia a buscar la comida”.
