Una investigación publicada en la revista científica Nature analizó más de 100.000 historias clínicas y detectó una relación entre ciertos medicamentos para la presión arterial y una mayor actividad de la grasa parda. Los experimentos en células y ratones identificaron al losartán como un posible activador de este tejido, aunque todavía se necesitan estudios clínicos para confirmar sus efectos en humanos.
Un medicamento utilizado desde hace décadas para tratar la hipertensión arterial podría tener un efecto adicional sobre el metabolismo. Se trata del losartán, un fármaco que los investigadores vincularon con una mayor actividad de la grasa parda, un tipo de tejido que consume energía para producir calor.
El hallazgo fue publicado en la revista Nature por un equipo encabezado por científicos de la Universidad Rockefeller, en Nueva York. Para investigar esta relación, los especialistas analizaron historiales médicos de más de 100.000 pacientes mediante herramientas de inteligencia artificial y luego realizaron experimentos para estudiar los mecanismos biológicos involucrados.
Qué es la grasa parda y por qué interesa a los científicos
A diferencia de la grasa blanca, cuya función principal es almacenar energía, la grasa parda utiliza calorías para generar calor. En las personas adultas se encuentra principalmente en zonas como el cuello, las axilas y el pecho.
Durante el análisis de las historias clínicas, los investigadores observaron que los pacientes con grasa parda activa presentaban, en general, mejores indicadores metabólicos y cardiovasculares. Entre ellos se registraron perfiles lipídicos y parámetros de glucosa más favorables, menores marcadores de inflamación y determinadas diferencias en los indicadores ecocardiográficos.
También encontraron una asociación con una menor frecuencia de diagnósticos de ansiedad y depresión. Sin embargo, estos resultados no demuestran que la grasa parda sea la causa directa de esas diferencias.
Cómo identificaron el efecto del losartán
El equipo liderado por el investigador Paul Cohen trabajó junto con especialistas del Memorial Sloan Kettering Cancer Center para analizar estudios de imágenes médicas que permiten identificar tejidos metabólicamente activos.
Los investigadores detectaron una mayor presencia de grasa parda activa entre pacientes que tomaban medicamentos conocidos como bloqueadores de los receptores de angiotensina, grupo al que pertenece el losartán.
A partir de esa observación, realizaron pruebas específicas en células y ratones. Los experimentos mostraron que el losartán podía aumentar la actividad metabólica de la grasa parda. En los animales tratados también se registraron un mayor gasto energético, un incremento del consumo de oxígeno y una mayor producción de dióxido de carbono, sin cambios en el peso corporal.
Un mecanismo diferente al de la reducción de la presión arterial
Uno de los aspectos que más interesó a los investigadores es que la activación de la grasa parda parece involucrar vías moleculares diferentes de las responsables del efecto antihipertensivo del losartán.
Esta distinción podría ayudar a desarrollar en el futuro tratamientos capaces de estimular ese tejido sin reducir la presión arterial de personas que ya tienen valores normales.
No obstante, esa posibilidad todavía es una línea de investigación. Los resultados obtenidos en células y animales no permiten asegurar que el mismo efecto se produzca con igual intensidad en seres humanos.
La grasa parda quema calorías para generar calor, a diferencia de la grasa blanca, que las almacena. (Imagen Ilustrativa)
Qué métodos se conocen para activar la grasa parda
La exposición al frío es uno de los estímulos más estudiados para activar este tejido. También se investigó el mirabegrón, un medicamento utilizado para tratar ciertos problemas urinarios, aunque su aplicación con ese objetivo presenta limitaciones por sus posibles efectos cardiovasculares.
.En el caso del losartán, su uso clínico prolongado para controlar la hipertensión ofrece información sobre su perfil de seguridad, pero eso no significa que esté aprobado ni recomendado para activar la grasa parda o modificar el peso corporal.
Qué falta investigar
Los científicos buscan ahora comprender mejor la relación entre la actividad de la grasa parda, la salud metabólica y determinados trastornos psiquiátricos. También planean estudiar otros medicamentos que podrían influir sobre este tejido y evaluar posibles efectos adversos.
Por el momento, el descubrimiento abre una nueva línea de investigación sobre el metabolismo, pero no constituye una recomendación terapéutica. Las personas que toman losartán no deben modificar ni suspender su tratamiento sin consultar con un profesional de la salud.
