El ministro de Salud, Mario Lugones, presentó una estrategia federal para el período 2026-2030 que busca coordinar la prevención, el diagnóstico, la atención de emergencias y la rehabilitación de pacientes. Además, anunció que el infarto agudo de miocardio se incorporará al sistema nacional de vigilancia sanitaria.
El Gobierno nacional anunció la creación del Plan Nacional de Abordaje Integral de Salud Vascular 2026-2030, una iniciativa destinada a reducir la mortalidad prematura, las enfermedades y las discapacidades vinculadas con problemas cardiovasculares y cerebrovasculares.
El ministro de Salud, Mario Lugones, presentó la estrategia durante el 52.º Congreso Argentino de Cardiología, organizado por la Sociedad Argentina de Cardiología. La propuesta apunta a coordinar las acciones de Nación y las provincias para mejorar la prevención, la detección temprana, la atención de urgencias y el seguimiento de los pacientes.
“Tenemos que dejar de pensar al cerebro y al corazón como dos órganos que requieren dos políticas separadas”, sostuvo Lugones al explicar la necesidad de abordar la enfermedad vascular de manera integral.
Prevención y atención en todo el país
El plan contempla fortalecer las medidas de prevención y el control de factores de riesgo como la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad y la enfermedad renal crónica.
También propone desarrollar redes de atención para responder ante episodios agudos, mejorar la coordinación entre los servicios de emergencia y los centros sanitarios, y garantizar la continuidad de los cuidados, incluida la rehabilitación.
La implementación estará a cargo del Ministerio de Salud de la Nación, en articulación con las provincias a través del Consejo Federal de Salud (COFESA). El objetivo es adaptar las acciones a las capacidades y necesidades de cada jurisdicción.
El infarto será de notificación obligatoria
Uno de los principales anuncios fue la incorporación del infarto agudo de miocardio al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS 2.0) como evento de notificación obligatoria.
La medida se sumará al registro de los accidentes cerebrovasculares (ACV) y la insuficiencia cardíaca. Según el Ministerio, contar con información sistemática permitirá conocer mejor la frecuencia y las características de estas enfermedades, evaluar los tiempos de atención y analizar los resultados de las prestaciones sanitarias.
Además, se ampliarán las funciones de la aplicación STROKE, utilizada para coordinar la respuesta ante los ACV, para incorporar también los casos de infarto.
La intención es facilitar la articulación entre los servicios de emergencia, los hospitales y los centros de referencia, con el propósito de reducir las demoras en el diagnóstico, el traslado y el tratamiento.
Mario Lugones afirmó que la notificación obligatoria del infarto permitirá contar por primera vez con un registro nacional y coordinar su atención mediante la misma aplicación utilizada ante un ACV.
Por qué cada minuto es determinante
El ACV constituye una emergencia médica en la que la rapidez de la atención puede influir en las posibilidades de recuperación. En Argentina se registran más de 50.000 casos por año, según los datos citados durante la presentación del plan.
En los accidentes cerebrovasculares isquémicos, determinados tratamientos pueden administrarse dentro de una ventana de hasta 4,5 horas, dependiendo de la evaluación médica y de las condiciones de cada paciente.
Por eso, la estrategia busca mejorar tanto la prevención como la respuesta ante los primeros síntomas, además de fortalecer la rehabilitación y el seguimiento posterior.
Hábitos saludables desde edades tempranas
La iniciativa también pone el foco en la promoción de hábitos saludables desde la infancia y la adolescencia, con el objetivo de reducir a largo plazo los factores que aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades vasculares.
“Un sistema que solo atiende la emergencia corre siempre detrás de la enfermedad”, afirmó Lugones al destacar la importancia de combinar la prevención con una respuesta sanitaria rápida y coordinada.
El plan para el período 2026-2030 busca integrar las políticas existentes en una estrategia federal común, con mayor disponibilidad de información y una atención más articulada para quienes sufren un infarto, un ACV u otras complicaciones cardiovasculares.
