Tomás Amerio nos introduce en un tema económico, interesante y poco conocido: la dolarización. Algo no tan simple de implementar.
Esto no significa que cuando uno dolariza pasa a ganar su salario en dólares sino que lo que se hace en una dolarización es fijar un tipo de cambio en el cual llega a cambiar esos pesos por esos dólares. Si esto se hace al tipo de cambio de hoy en día vendríamos a ganar nuestro salario corregido por un dólar de 1540. Ganaríamos lo mismo solo que expresado en dólares y no en pesos.
“Lo segundo es que hay varias formas de encarar una dolarización que puede ser a lo que nosotros vemos hoy o hacerlo a un tipo de cambio más elevado o más bajo”, cuenta Tomás Amerio, analista económico.
El experto, amplía el concepto: “En general la dolarización suele venir como una medida extrema frente a un plan de estabilización. Creo que dado que nosotros hemos encarado una buena parte del proceso de estabilización lo que nosotros estaríamos en condiciones más es encarar un sistema cambiario como el nuestro que en generar suelen tener un tipo de cambio flexible en donde se apunta a nivel de inflación donde se quiere llegar. Esto lo digo porque cualquier esquema cambiario ninguno es perfecto todos tienen sus pro y sus contra”.
El primer pro posible es que se elimina el riesgo de devaluación nominal.
Quiere decir que uno fija un tipo de cambio que va a estar respaldado por la Reserva Federal de los Estados Unidos y ya no por el Banco Central. Eso mejora la credibilidad que tiene el sistema.
“La contracara principal es que se pierde la posibilidad de hacer política monetaria en el país. Uno cuando tiene una política autónoma puede administrar la liquidez del sistema, por ejemplo uno cada dos semanas el tesoro saca a licitar letras y cuando lo hace saca pesos de la economía o suelta pesos en la economía”, concluye.
