El pontífice fue operado en Roma y el análisis del tejido extraído confirmó un tumor maligno en el pulmón derecho. Especialistas explicaron cómo se origina esta enfermedad, cuáles son los métodos de diagnóstico y qué tratamientos pueden indicarse según la extensión del tumor.
El adenocarcinoma pulmonar es un tipo de cáncer que se origina en las células glandulares del pulmón y forma parte de los tumores de pulmón de células no pequeñas. El diagnóstico se confirmó en el papa León XIV, de 71 años, luego de una intervención quirúrgica realizada el martes 13 de octubre en el Policlínico Gemelli de Roma.
Durante la operación, los médicos extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica asistida por video. Según informó el Vaticano, el procedimiento se desarrolló sin complicaciones y el pontífice recuperó el conocimiento con normalidad.
La confirmación del diagnóstico abrió interrogantes sobre la evolución de la enfermedad y la necesidad de tratamientos posteriores. Esa decisión dependerá de los resultados de los análisis del tejido extraído y de los estudios que permitan determinar si existen células tumorales en los ganglios linfáticos u otras zonas.
Qué es el adenocarcinoma pulmonar
El adenocarcinoma es uno de los tipos más frecuentes de cáncer de pulmón. Se desarrolla a partir de células que producen sustancias, como el moco, y suele localizarse en las regiones externas del órgano.
Puede avanzar durante un tiempo sin provocar síntomas evidentes, por lo que algunos casos se detectan durante estudios médicos realizados por otros motivos.
Entre los posibles síntomas del cáncer de pulmón se encuentran la tos persistente, el dolor en el pecho, la dificultad para respirar, la ronquera y la pérdida de peso sin una causa aparente. Sin embargo, estas manifestaciones también pueden estar relacionadas con otras enfermedades.
Aunque el tabaquismo constituye uno de los principales factores de riesgo del cáncer pulmonar, el adenocarcinoma también puede presentarse en personas que nunca fumaron.
Cómo se diagnostica
Los estudios por imágenes, como las radiografías y las tomografías computarizadas, permiten identificar lesiones sospechosas y evaluar sus características. No obstante, para confirmar el tipo de tumor suele ser necesario analizar una muestra de tejido.
Ese procedimiento puede realizarse mediante una biopsia o a partir del material extraído durante una cirugía. Los especialistas en anatomía patológica examinan las células para determinar si son cancerosas y establecer el tipo de tumor.
En el caso de León XIV, el examen histológico realizado durante la operación confirmó el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar.
Después de esa confirmación, los médicos evalúan la extensión de la enfermedad para establecer si el tumor permanece localizado o si comprometió ganglios linfáticos u otras partes del organismo.
Qué tratamientos existen
El tratamiento depende del tamaño y la ubicación del tumor, de su estadio y de las condiciones generales del paciente.
Cuando el cáncer está localizado y la persona puede someterse a una intervención, la cirugía suele ser una de las principales alternativas. Según las características de la lesión, puede ser necesario retirar una pequeña porción del pulmón, un segmento o un lóbulo completo.
Otras opciones incluyen la radioterapia, la quimioterapia, la inmunoterapia y las terapias dirigidas contra determinadas alteraciones de las células tumorales. En algunos casos, los especialistas combinan distintos tratamientos.
En el caso del Papa, la Santa Sede informó que la operación concluyó satisfactoriamente, pero no comunicó si necesitará terapias adicionales. La decisión dependerá de los resultados definitivos y de la evaluación médica posterior.
Qué se sabe sobre la evolución del Papa
Tras la intervención, León XIV permaneció bajo observación y regresó a su habitación en el Policlínico Gemelli. El Vaticano había previsto una internación de aproximadamente una semana para su recuperación inicial.
La confirmación de un adenocarcinoma no permite, por sí sola, establecer el pronóstico de un paciente. Para determinar la evolución esperada es necesario conocer las características del tumor, su extensión y la respuesta al tratamiento.
Por ese motivo, los resultados de los estudios posteriores serán determinantes para definir los próximos pasos en la atención médica del pontífice.
