La falta de confianza entre ambos sectores complica la posibilidad de alcanzar un acuerdo electoral para las próximas presidenciales. Mientras el kirchnerismo reclama mayor centralidad para Cristina Kirchner, el gobernador bonaerense busca consolidar su propio espacio y avanzar con una estrategia autónoma.
La interna entre Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión y amenaza con dificultar la construcción de una candidatura de unidad del peronismo para las elecciones presidenciales de 2027.
Las diferencias entre el kirchnerismo y el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio político que responde al gobernador bonaerense, ya no se limitan a cuestiones electorales. La desconfianza también alcanza el vínculo personal entre sus principales referentes y las estrategias que cada sector pretende impulsar para el futuro del Partido Justicialista (PJ).
Las diferencias por el futuro político de Cristina Kirchner
Uno de los principales focos de conflicto surgió a partir de las declaraciones del ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, sobre el dictamen del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas al que recurrió la expresidenta por su condena en la causa Vialidad.
Bianco sostuvo que ese pronunciamiento no es vinculante para la Justicia argentina y señaló que, si Cristina Kirchner pudiera competir por la Presidencia el año próximo, el MDF discutiría su posicionamiento político.
La postura generó malestar en el entorno de Máximo Kirchner, donde interpretaron que el gobernador y sus colaboradores no están dispuestos a respaldar una eventual candidatura de la expresidenta.
En ese sector consideran que Kicillof busca consolidar un proyecto propio y que la situación judicial de Cristina Kirchner podría favorecer sus aspiraciones presidenciales. Se trata de una interpretación del kirchnerismo que profundiza las diferencias entre ambos espacios.
Kicillof busca consolidar su propio armado
La distancia entre los dos sectores también quedó expuesta en las declaraciones del intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, uno de los principales aliados políticos del gobernador.
Ferraresi sostuvo que Cristina Kirchner dejó de ejercer conducción sobre él y recordó que la expresidenta no volvió a comunicarse con él. Sus palabras reflejan el distanciamiento de dirigentes que anteriormente formaban parte del núcleo político del kirchnerismo.
Dentro del MDF consideran que Kicillof debe fortalecer su estructura territorial y ampliar su presencia nacional sin quedar subordinado a las decisiones de la conducción kirchnerista.
Desde ese espacio también sostienen que las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) podrían funcionar como un mecanismo para resolver las diferencias y definir las candidaturas.
Qué nombres aparecen en el escenario electoral
Mientras crece la tensión, dentro del peronismo también circulan alternativas para una eventual candidatura presidencial respaldada por el kirchnerismo.
Entre los nombres mencionados aparecen Sergio Massa, Sergio Uñac y Gerardo Zamora, aunque las conversaciones se encuentran en una etapa preliminar y todavía falta tiempo para la definición de las listas.
La continuidad de las PASO constituye otro punto central de la discusión. Para distintos sectores, las primarias podrían permitir una competencia interna sin necesidad de romper formalmente la coalición. Sin embargo, las diferencias políticas y personales dificultan la posibilidad de alcanzar un acuerdo previo.
Pintada en Moreno.
Un acuerdo de unidad cada vez más complejo
En el entorno de Kicillof aseguran que el gobernador está decidido a avanzar con su candidatura y confían en la capacidad de su espacio para consolidarse durante el próximo año.
El mandatario también busca diferenciarse de la experiencia del Frente de Todos y de los conflictos que atravesaron la relación entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner durante aquella gestión. Entre sus principales planteos figura la necesidad de que un eventual gobierno peronista tenga una conducción política más clara y una distribución del poder que evite nuevas disputas internas.
Por ahora, la relación entre el kirchnerismo y el kicillofismo continúa marcada por la desconfianza y las diferencias sobre el liderazgo del espacio. La definición de las reglas electorales, el futuro de las PASO y la discusión sobre las candidaturas serán determinantes para establecer si el peronismo logra competir con una estrategia común en 2027.
