El asalto ocurrió en un comercio de telefonía
El juez Christian Rabaia, del Tribunal en lo Criminal N.º 1 del Departamento Judicial de Dolores, homologó un acuerdo de juicio abreviado y condenó al acusado, identificado por sus iniciales R. D. U. G., como coautor penalmente responsable del delito de robo agravado por el uso de arma.
El hecho ocurrió el 27 de mayo de 2024, cerca de las 20, en el comercio MX Computación, ubicado sobre la avenida Víctor Hugo al 1000, en Ostende.
De acuerdo con la resolución judicial, el condenado ingresó al establecimiento junto con otro hombre, identificado como H. E. B. Durante el asalto, ambos exhibieron un cuchillo tipo faca para intimidar a las personas presentes y sustrajeron tres teléfonos celulares nuevos, de las marcas Motorola, Alcatel y Samsung, además de un iPhone 14 Pro Max perteneciente a una de las víctimas.
Tras apoderarse de los dispositivos, escaparon a pie por la avenida Víctor Hugo.
Las cámaras y el rastreo del celular fueron claves
Uno de los elementos centrales de la investigación fue que el acusado había visitado el comercio unas horas antes del robo para consultar por la reparación de un teléfono Samsung A12 que había dejado días atrás.
Cuando regresó por la noche con el rostro parcialmente cubierto, las víctimas pudieron reconocerlo por su vestimenta y sus características físicas.
A esto se sumaron las grabaciones de las cámaras de seguridad internas y externas, que registraron tanto su presencia previa como el asalto y la posterior huida.
Otro dato determinante surgió del rastreo satelital del iPhone 14 Pro Max sustraído. La señal permitió localizarlo en la intersección de las calles Esparza y Calcuta, donde efectivos policiales encontraron el dispositivo oculto en un cajón de chapa, en el patio de una vivienda.
Además, durante un allanamiento en el domicilio del otro involucrado, la Policía secuestró un Motorola G53 que también había sido robado del local.
Qué dijo el acusado durante el proceso
En su declaración, el condenado reconoció haber concurrido al comercio y haberse llevado los celulares. Sin embargo, sostuvo que actuó por enojo debido a supuestos incumplimientos en la reparación de su propio teléfono y afirmó que se encontraba alcoholizado.
También negó haber visto un arma blanca y aseguró que, días después, había enviado a familiares para devolver los aparatos.
El juez consideró que esos argumentos no desvirtuaban la acusación. En la resolución señaló que el descontento por un servicio comercial no justificaba apropiarse de bienes ajenos mediante un acto violento, y que las pruebas reunidas respaldaban la responsabilidad penal del acusado.
La condena
Tras homologar el acuerdo de juicio abreviado, el magistrado impuso al hombre cinco años de prisión de cumplimiento efectivo, además de las accesorias legales y el pago de las costas procesales.
La situación procesal del segundo involucrado fue resuelta en un pronunciamiento separado.
