Un estudio que mostró mejores resultados en el control de la glucosa
La investigación, publicada el 14 de octubre en The New England Journal of Medicine, analizó a 283 adultos estadounidenses con diabetes tipo 2 que no utilizaban insulina. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a dos grupos: uno recibió monitores continuos de glucosa y el otro controló sus niveles mediante las habituales punciones en los dedos.
Los monitores consisten en pequeños sensores colocados en el cuerpo que registran los niveles de glucosa durante el día y la noche. Esta información permite observar cómo varía el azúcar en sangre en respuesta a la alimentación, el ejercicio y otros hábitos cotidianos.
Después de seis meses, el 68% de quienes utilizaron los dispositivos alcanzó un nivel de hemoglobina glicosilada (A1C) inferior al 7,5%. Además, casi la mitad logró situarse por debajo del 7%, un objetivo habitual en el tratamiento de la diabetes.
Los investigadores también observaron que la A1C se redujo, en promedio, 1,6 puntos porcentuales respecto del valor inicial de 8,8%. La disminución fue casi un punto mayor que la registrada entre quienes utilizaron los métodos tradicionales de seguimiento.
Otro resultado destacado fue el tiempo dentro del rango objetivo: las personas que utilizaron los sensores permanecieron aproximadamente cinco horas adicionales por día con sus niveles de glucosa dentro de los valores establecidos.
Una herramienta que podría utilizarse antes de necesitar insulina
La investigadora principal, la doctora Tamara Oser, de la Universidad de Colorado Anschutz, señaló que los resultados podrían contribuir a fortalecer las guías nacionales para el cuidado de la diabetes y ampliar la cobertura de los seguros médicos, con el objetivo de facilitar el acceso a esta tecnología.
Hasta ahora, la Asociación Estadounidense de Diabetes recomienda especialmente los monitores continuos de glucosa para las personas con diabetes tipo 2 que reciben insulina. Sin embargo, la evidencia sobre sus beneficios para quienes controlan la enfermedad mediante cambios en el estilo de vida u otros medicamentos había sido más limitada.
Roy Beck, director médico del JAEB Center for Health Research e investigador principal del estudio, sostuvo que los resultados respaldan la posibilidad de considerar estos dispositivos en etapas más tempranas del tratamiento, antes de que sea necesario recurrir a la insulina.
Según los investigadores, casi todos los participantes continuaron utilizando los monitores una vez finalizado el ensayo, un dato que también apunta a su utilidad en el seguimiento cotidiano de la enfermedad.
La financiación del ensayo
El estudio fue financiado por Dexcom, fabricante de los monitores continuos de glucosa utilizados durante la investigación.
Los resultados aportan evidencia sobre los posibles beneficios de esta tecnología para personas con diabetes tipo 2 que todavía no necesitan insulina, aunque su incorporación a las recomendaciones de tratamiento y la ampliación de su cobertura dependerán de las evaluaciones correspondientes.
