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Domingo 05 de Julio de 2026 |
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05/07/2026 - SOCIEDAD
Basurero invisible: Un robot submarino documentó basura humana en el fondo profundo del Mar Argentino Investigadores de Argentina, Uruguay y Estados Unidos registraron la existencia de residuos hasta 4.000 metros. Tras publicar los resultados de su expedición, contaron qué recomiendan antes de que el problema se vuelva imposible de revertir. Un robot submarino recorrió 55,6 kilómetros del fondo del Mar Argentino y halló objetos que nunca antes se habían documentado: bolsas de plástico, redes de pesca, ropa y hasta un cassette VHS a casi 3.000 metros de profundidad. Esas imágenes del VHS circularon en YouTube durante el verano pasado, al finalizar la expedición. La operación estuvo a cargo de la científica María Emilia Bravo, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires y el Conicet. Ahora, la investigadora y sus 25 colaboradores analizaron lo que encontraron y confirmaron que la basura humana ya llegó a los rincones más remotos del Atlántico Sur. Una vez en el fondo, estos residuos prácticamente no se desplazan. Los resultados fueron publicados en la revista Frontiers in Marine Science. Los investigadores pertenecen al Instituto Argentino de Oceanografía, que depende del Conicet y de la Universidad Nacional del Sur, así como del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN). En el trabajo también participaron científicos del Centro Universitario Regional del Este de la Universidad de la República de Uruguay, del Museo Nacional de Historia Natural de Montevideo, de la Institución Oceanográfica Scripps de la Universidad de California en San Diego, de la Universidad Lehigh y de la Universidad Temple de Pennsylvania, en Estados Unidos. El basurero invisible que nadie había miradoEl fondo marino profundo es uno de los ambientes menos explorados del planeta, en parte porque llegar hasta allí tiene un costo logístico y económico enorme. Ese obstáculo generó un vacío de información grave: hasta este estudio, nadie sabía con certeza qué tipo de residuos humanos se acumulaban en las profundidades del Mar Argentino. El territorio marítimo de Argentina supera los 6,5 millones de kilómetros cuadrados, y el 70% de esa superficie corresponde a aguas profundas (entre 200 y 6.000 metros de profundidad), lo que equivale a unos 4,6 millones de kilómetros cuadrados de fondo sin datos sobre contaminación. A eso se suma una presión humana intensa: entre 2018 y 2021, más de 800 barcos pesqueros extranjeros acumularon cerca de 900.000 horas de actividad pesquera a menos de 20 millas náuticas de la Zona Económica Exclusiva argentina, y más de la mitad tenía sus sistemas de rastreo apagados. Solo en 2019, 13 empresas multinacionales recibieron permisos de exploración petrolera offshore sobre 225.000 kilómetros cuadrados del margen continental argentino. Toda esa actividad de pesca e hidrocarburos puede ser una fuente directa de residuos en el fondo profundo, aunque en el nuevo estudio los investigadores aclararon que esa relación todavía requiere más investigación para confirmarse. El objetivo del trabajo fue documentar por primera vez qué basura hay en el fondo del margen continental argentino: qué tipo, cuánta y dónde se concentra. Los investigadores también buscaron entender si la geografía del fondo —como valles, cañones y pendientes— y las corrientes del agua influyen en los patrones de acumulación. Intentaron generar lo que se llama una “línea de base”: un primer registro sistemático que sirva de punto de comparación para investigaciones futuras y para el diseño de políticas de manejo ambiental.
Del robot al abismo: cómo se exploróEntre el 14 de diciembre de 2025 y el 10 de enero de 2026, el equipo navegó a bordo del buque científico Falkor (too), del Instituto Oceánico Schmidt de los Estados Unidos, en una expedición llamada “Vida en los extremos”. El robot submarino fue el ROV SuBastian, un vehículo operado a distancia desde la superficie que grabó el fondo del mar en video 4K Ultra HD de forma continua durante 17 inmersiones. El robot recorrió tres zonas del margen continental argentino: la cuenca Salado-Colorado, la cuenca Colorado-Rawson y la cuenca Malvinas, a profundidades que fueron desde los 450 hasta casi los 4.000 metros. Los investigadores contaron cada objeto de basura que apareció en las imágenes, con su ubicación exacta, profundidad y tipo de material. Los resultados se expresaron en objetos por kilómetro recorrido, un método que permite comparar los datos con estudios similares en otras partes del mundo. Esa decisión fue necesaria porque el robot no siempre se desplazó a la misma altura sobre el fondo, lo que impedía calcular con precisión el ancho de la franja filmada. En total, los investigadores registraron 29 objetos de basura, con presencia de residuos en 9 de las 17 inmersiones. La doctora Melisa Fernández Severini, del Instituto Argentino de Oceanografía, contó: “En los cañones submarinos encontramos principalmente residuos plásticos y elementos vinculados a actividades marítimas, como bolsas plásticas, envases, líneas de pesca, redes, sogas y otros materiales descartados”. La científica detalló que identificaron algunos residuos textiles, metálicos y objetos particulares, como el VHS hallado a más de 2.600 metros de profundidad, el cual los ”sorprendió bastante”. Subrayó que “lo más alarmante es que estos residuos llegan a ambientes profundos, muy alejados de la costa y de difícil acceso, donde las condiciones de baja temperatura, ausencia de luz y menor oxigenación hacen que la degradación sea extremadamente lenta”. Por eso, una vez que la basura llega al fondo marino puede permanecer allí durante décadas. En ese sentido, advirtió que la basura no queda aislada sino que puede interactuar con los organismos y el impacto sobre la vida marina puede darse de distintas formas. “Algunos organismos pueden quedar enredados en redes o líneas de pesca; otros pueden usar los residuos como sustrato, lo que modifica artificialmente el hábitat natural. Además, los plásticos pueden fragmentarse con el tiempo, convertirse en microplásticos e incorporarse potencialmente a las redes tróficas”, afirmó Fernández Severini. Y detalló: “En algunos casos observamos residuos colonizados por organismos bentónicos, como anémonas, esponjas, bivalvos, poliquetos, ascidias, erizos y pequeños crustáceos. Esto muestra que la basura no queda aislada del ecosistema, sino que interactúa con la vida del fondo marino”. La mayor concentración de residuos se registró en el área Colorado-Rawson, donde se exploraron cañones submarinos entre aproximadamente 1.000 y 3.000 metros de profundidad. “Esto sugiere que esos sistemas pueden actuar como zonas de retención o acumulación de materiales transportados desde zonas menos profundas o desde actividades marítimas”, explicó la experta. Tras analizar los residuos, el equipo de científicos señaló cuáles son las acciones más urgentes que recomiendan para reducir la acumulación de residuos en los fondos marinos profundos de Argentina. “La primera es reconocer que el mar profundo argentino también está siendo afectado por la contaminación humana. Muchas veces se piensa que la basura marina es un problema costero o superficial, pero este trabajo muestra que los residuos también llegan a cañones submarinos y fondos profundos”, expresó. En segundo lugar -añadió- “es necesario fortalecer el monitoreo sistemático del margen continental argentino”. Al respecto, precisó: “Este estudio aporta una primera línea de base, pero necesitamos series de datos más extensas, con nuevas campañas, más zonas exploradas y protocolos comparables en el tiempo. Sin monitoreos continuos, no se puede evaluar si el problema aumenta, disminuye o cambia”. Un robot submarino documentó basura humana en el fondo del mar argentino y halló plásticos, redes, ropa y un cassette VHS a casi 3.000 metros de profundidad/Instituto Oceánico SchmidtLos investigadores consideran también que es fundamental mejorar la gestión de residuos asociados a actividades marítimas, especialmente pesca, navegación y operaciones offshore. Esto incluye controles más estrictos sobre la pérdida o descarte de redes, cabos, líneas de pesca, plásticos de uso operativo y otros materiales que pueden terminar en el fondo marino. “En zonas del talud y borde de plataforma, donde la actividad pesquera es intensa, estas medidas son especialmente importantes y lamentablemente existe muy poca regulación”, puntualizó. Otra acción clave es avanzar en políticas de reducción de plásticos de un solo uso, trazabilidad de residuos, recuperación de artes de pesca perdidas y educación ambiental. “La prevención es mucho más efectiva que cualquier intento de remediación posterior, porque retirar basura del mar profundo es extremadamente difícil, costoso y técnicamente limitado”, subrayó. No hay ningún rincón del océano, ni siquiera a miles de metros de profundidad y a cientos de kilómetros de la costa, que esté a salvo de la huella humana. “Es la primera vez que se documenta esto en el Mar Argentino, y aunque los niveles de basura que encontramos son relativamente bajos en comparación con otras partes del mundo, el hecho de haberla encontrado en todas las zonas que exploramos ya nos dice bastante”, describió. “Esto recién empieza: necesitamos más campañas, más monitoreo y, sobre todo, políticas concretas que se anticipen al problema, porque una vez que la basura llega al fondo del mar profundo, prácticamente no hay forma de sacarla de ahí”, concluyó. |
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