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Viernes 03 de Abril de 2026 |
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03/04/2026 - DEPORTES
Boca se llevó tres puntos peleados ante Talleres y llega de la mejor manera al inicio de la Libertadores Con un gol de Adam Bareiro, el Xeneize ganó 1-0 se llevó los tres puntos ante la T en Córdoba, por la fecha 13 de la Zona A del Torneo Apertura. En el umbral de la Libertadores, Boca tiene plafond, una base desde donde se siente cómodo, firme, para competir en condiciones de paridad con cualquiera. Si no parece mucho igual no es poco : la construcción de los equipos nunca, o casi, nacen desde el brillo y la excelencia. Para llegar a ellas es necesario hacer el caminito. La regularidad, la confiabilidad, la astucia, son peldaños necesarios para luego sí dar otros pasos evolutivos. Talleres, por caso, suponía un reto duro, difícil, en un estadio que presiona, que hace sentir la localía, y lo fue. Y Boca estuvo siempre en partido, para construir un triunfo importante, que fue de menor a mayor. Un escenario, si se quiere, similar a lo que puede encontrarse en esta primera fase de la Copa. Y en ese sentido, el Xeneize aprobó sus aptitudes físicas, tácticas y de carácter. El juego, con sus vaivenes, es lo que todavía tiene que ajustar, pero desde ahí también se vio un crecimiento. El partido contra Talleres tuvo todos los ingredientes: marco, ritmo, tensión, fricción, intensidad. El resultado coqueteó con los dos, porque cada uno, por momentos, acumuló méritos, pero al final el triunfo de Boca estuvo bien, más allá de la búsqueda final de Talleres. La misma dinámica del partido, lo que demandó en exigencia mental y física, fue lo que hizo que el trámite fuera pendular. La puja de ambos equipos por ser el dominador lo hizo así, cambiante, vibrante, sin un dueño fijo. A Boca no se le notó, en lo colectivo, que tuviera el arquero y la defensa sin ningún titular. La última línea se plantó bien, con los mediocampistas siempre cerca, achicando hacia adelante cuando el equipo se plantaba en el terreno, más allá de una mala salida de Brey que puso los pelos de punta de todos, aunque después fue ganando firmeza con el correr de los minutos. El equipo de Tevez se mostró casi siempre más dispuesto al juego vertical, trató de imponerse, pero sólo lo logró por espasmos, sin generar muchas situaciones de gol, amén de la de Rick, quien recibió a espaldas de Figal y definió defectuosamente al primer palo. Boca se plantó bien en el medio, con los tres mediocampistas siempre predispuestos para la presión y el corte, pero demasiado dependiente de lo que pudiera generar Aranda. Ahí estuvo un poco la clave de por qué Boca tampoco generó demasiado en ese primer tiempo. En el recuento apenas se destacan un lindo tiro cruzado del pibe que sacó Herrera y un cabezazo de Figal que, si no pegaba en la espalda de Catalán, tenía destino de gol. En Ander, Belmonte y Delgado siempre hubo dinámica y buen primer pase, pero ninguno de los tres tiene cambio de ritmo y verticalidad, por lo tanto, el único con chances de desarticular defensivamente a Talleres era Aranda. De todas maneras, Boca tuvo momentos en los que generó buena circulación de pelota, con paciencia y criterio, aunque tendrá que encontrar los caminos para que ese juego atildado encuentre otros canales de desequilibrio y generación de situaciones de gol. ¿Habrá sido por eso que Ubeda movió el medio y puso a Paredes y Ascacibar? Por lo pronto, a Ander no le gustó nada salir, pero estaba claro que la búsqueda del Sifón tenía sentido, más allá de que el cambio fue puesto por puesto. Por lo pronto, la inyección de energía de piernas frescas le dio a Boca otro poder de presión, y eso se tradujo en un dominio más marcado, con un Talleres que cambió de plan y se apoyó en el contraataque de los piques de Valoyes. De todas maneras, todo siguió dependiendo de lo que pudiera inventar Aranda, y el pibe siguió respondiendo de manera asombrosa. Como ese pase filtrado a Merentiel, que salvó Guido Herrera jugándose la piel en el cruce. Y como ese pase del pibe en una acción de conducción pura, que como una daga habilitó a Merentiel por derecha, que la Bestia tradujo en asistencia exquisita, para que facturara Bareiro. En adelante, Boca se mantuvo en su rol, aunque la necesidad de Talleres volvió al partido a modo cambiante. Ubeda sacó a los dos delanteros, más pensando en el martes que en lo que se estaba jugando, pero Boca no perdió intensidad. Es más, Aranda tuvo una en el final, pero quiso darle el gol a Giménez en lugar de patear él cuando tenía el hueco justo. El equipo de Tevez buscó forzar, pero más allá de un cabezazo de Fernández y otro de Dávila al límite del offside, la última línea xeneize respondió, con un Pellegrino que llama a preguntarse si hoy no está mejor que Costa. Como conclusión, esta evolución evidente del equipo llama a tomar el inicio de la Libertadores con humildad y esperanza. Ubeda encontró un molde, una forma, que los jugadores hicieron propia. Si alcanzará o no para llegar lejos en la competencia más importante del año dependerá, otra vez, de las cualidades que el equipo vaya sumando durante la competencia, cuando cada paso suponga una exigencia mayor y una necesidad de encontrar herramientas para hacerles frente. Por ahora, basta y sobra para salir a la cancha y no creerse más que nadie. Pero tampoco menos. El resumen de Talleres 0 - 1 Boca por Torneo Apertura 2026 |
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