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Viernes 03 de Abril de 2026 |
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03/04/2026 - POLITICA
El gobierno de Trump felicitó a Milei tras declarar organización terrorista a la Guardia Revolucionaria de Irán Desde el Departamento de Estado de Estados Unidos, celebraron la medida adoptada por el Estado argentino. La decisión implicaría una serie de bloqueos económicos y profundizará la investigación por los atentados de los años 90. El Gobierno de Estados Unidos elogió la decisión de Argentina de declarar como organización terrorista a la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, como parte del respaldo ofrecido por la administración de Javier Milei a la lucha contra el terrorismo. Por medio de un comunicado emitido en la red social X, la Oficina de Contraterrorismo del Departamento de Estado estadounidense calificó la medida como un paso relevante en la lucha contra el terrorismo internacional y celebró la postura adoptada por la Nación argentina. “Aplaudimos las medidas adoptadas por la Administración Milei para contrarrestar el terrorismo global”, aseguraron. La decisión fue anunciada por el Gobierno nacional el martes por la noche tras confirmar la incorporación de la Guardia Revolucionaria de Irán al listado oficial de entidades terroristas. A partir de esta inclusión en el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET), se habilitará el congelamiento de activos y la exclusión de la organización del sistema financiero nacional. Esta determinación, anunciada por la Oficina del Presidente, se fundamentó en los antecedentes judiciales locales que vinculan a la fuerza iraní y a la organización Hezbollah con los dos atentados más letales en suelo argentino: el ataque a la Embajada de Israel en 1992 y el atentado contra la sede de la AMIA en 1994. En el primer hecho murieron 29 personas y hubo más de 200 heridos, mientras que el segundo provocó 85 muertes y más de 300 heridos. Según el propio comunicado presidencial, “ambos ataques fueron planificados, financiados y ejecutados con participación directa de altos funcionarios del régimen iraní y de operativos de la Guardia Revolucionaria”. La decisión incluyó también la ratificación de las alertas rojas de Interpol que pesan sobre Ahmad Vahidi, actual jefe del CGRI, junto a otros ciudadanos iraníes que previamente fueron señalados por la Justicia argentina. Con la nueva disposición, la Justicia argentina podrá profundizar investigaciones sobre posibles conexiones locales de la organización y actuar con mayor celeridad en el rastreo de fondos o actividades que representen una amenaza para el país. Además, se espera que la cooperación internacional en inteligencia y la coordinación con países aliados se vean reforzadas. El Gobierno enmarcó la decisión en una doble coyuntura: la escalada militar entre Irán, Estados Unidos e Israel en Medio Oriente y la necesidad de saldar una deuda histórica con las víctimas de los ataques de los años 90. De esta manera, la declaración de la Guardia Revolucionaria como organización terrorista no solo responde a una alineación diplomática con Occidente, sino que también se vincula a procesos judiciales aún abiertos y al reclamo de justicia de los familiares de las víctimas. Desde el Ejecutivo aseguraron que, con esta decisión, el presidente Javier Milei considera que con esta resolución se cumple una “deuda histórica de más de 30 años”. Por esto, las autoridades insistieron en que la iniciativa “reafirma el compromiso del Gobierno con la lucha contra el crimen organizado y el terrorismo”, así como con la identificación y persecución de sus responsables. De la misma manera, las fuentes oficiales remarcaron que el objetivo es “alinear a la República Argentina con la civilización occidental y combatir frontalmente a quienes buscan destruirla”. Así, la decisión reforzó el mensaje de que el país no tolerará la presencia de estructuras extranjeras acusadas de terrorismo en su territorio. Qué es la Guardia Revolucionaria de IránLa Guardia Revolucionaria de Irán surgió en 1979 tras la revolución islámica impuesta en ese país, que terminó por consolidarse como un actor central en la arquitectura política del país. Esta fuerza opera en paralelo a las Fuerzas Armadas convencionales, pero con autonomía y un peso considerable en la definición de las políticas estratégicas del gobierno iraní. El alcance de la Guardia Revolucionaria no se limita a lo militar. La organización interviene en sectores económicos clave, lo que le permite financiar sus operaciones y sostener su influencia dentro y fuera de Irán. De esta manera, su presencia se extiende mucho más allá del aparato institucional, convirtiéndola en uno de los pilares fundamentales del régimen. El brazo externo más relevante de la Guardia es la Fuerza Quds, responsable de coordinar las operaciones fuera del territorio iraní. A través de esta unidad, el régimen mantiene vínculos con milicias y organizaciones armadas en Medio Oriente, tejiendo una red de alianzas que refuerza su influencia regional. Esta proyección internacional fue uno de los argumentos principales para que varios países incluyan a la Guardia Revolucionaria en sus listas de organizaciones terroristas.
En 2019, Estados Unidos sentó un precedente al declarar a la Guardia Revolucionaria como entidad terrorista, medida que involucró por primera vez a una estructura estatal completa y no solo a grupos no estatales. Tal decisión marcó un cambio en la forma en que la comunidad internacional aborda la problemática del terrorismo de Estado. En las semanas recientes, el papel de la Guardia Revolucionaria se intensificó tras los enfrentamientos con Estados Unidos e Israel. Desde esta estructura se organizaron ataques con misiles y drones contra objetivos regionales, consolidando su rol como el principal instrumento de acción exterior del régimen iraní. La respuesta militar también impactó en la conducción interna, ya que algunos de sus altos mandos fueron blanco de ataques selectivos, lo que produjo reconfiguraciones en la cúpula y aumentó la centralidad de la organización dentro del sistema iraní. La figura de Ahmad Vahidi cobró especial relevancia en este contexto. Como actual jefe de la Guardia Revolucionaria y funcionario con pedido de captura internacional por el atentado a la AMIA, su liderazgo refuerza el nexo entre esa fuerza y la agenda judicial pendiente en la Argentina. El hecho de que un alto responsable de la organización esté vinculado a causas abiertas en tribunales argentinos subraya la dimensión transnacional de la problemática. |
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