Domingo 29 de Marzo de 2026







 29/03/2026 - SALUD
Un embarazo saludable depende también del padre, según evidencia científica

Más allá de la alimentación, la edad, y otras condiciones maternas que definen la gestación, hoy se sabe que el bienestar físico y los hábitos del hombre cumplen un rol clave. Qué tener en cuenta antes de buscar un hijo.


Pese a lo que se creyó durante mucho tiempo, la salud masculina previa a la búsqueda de un embarazo es decisiva en el destino reproductivo de una pareja.



Así lo demostró un creciente cuerpo de evidencia científica, encabezado por la revista médica The Lancet y reforzado por especialistas en fertilidad, que señala que la calidad del esperma, los hábitos de vida y la edad del hombre influyen de manera directa en la concepción y el desarrollo embrionario.



Así, el foco de la fertilidad, históricamente puesto sólo en la mujer, comienza a desplazarse hacia una visión como fenómeno compartido.


La salud biológica y conductual del hombre —incluyendo dieta, peso, consumo de sustancias, calidad del sueño y niveles de estrés— puede modificar la calidad espermática, aumentar el riesgo de daño en el ADN y alterar mecanismos epigenéticos que afectan al embrión y al futuro hijo. Así lo subraya el estudio publicado en The Lancet en marzo de 2026, que advierte sobre la necesidad de una salud preconcepcional más equitativa y la importancia de prestar atención a los factores masculinos en la prevención.


Durante décadas, la medicina y la cultura popular asociaron la fertilidad y el embarazo saludable casi exclusivamente al estado de salud femenino. Sin embargo, la investigación actual desarma ese paradigma. “La salud del varón cumple un rol mucho más importante del que históricamente se le ha dado. No solo influye en la posibilidad de lograr un embarazo, sino también en la calidad embrionaria y en el desarrollo inicial del embarazo”, comenzó a explicar el médico ginecobstetra especialista en fertilidad Sergio Pasqualini (MN 39914), y presidente de Fundación REPRO y director de Halitus Instituto Médico.


Los expertos coinciden: el ambiente espermático es tan relevante como el ambiente ovular y uterino.


Evidencia científica: la salud paterna y el futuro del embarazo




La publicación de The Lancet destaca que el esperma masculino no es un simple “vehículo de ADN”, sino que transporta información genética, epigenética y marcas biológicas que pueden modificar la expresión del ADN en el desarrollo embrionario. Según el médico clínico Ramiro Heredia (MN 117.882) del departamento de Medicina Interna del Hospital de Clínicas José de San Martín en Buenos Aires, “el concepto central es que el esperma no transporta solo ADN: también lleva marcas biológicas y epigenéticas que pueden modificar cómo se expresa ese ADN una vez que comienza el desarrollo embrionario”.


Factores como el tabaquismo, la obesidad y los trastornos metabólicos se asocian con mayor fragmentación del ADN espermático y menor probabilidad de concepción. La infertilidad, según datos difundidos por la revista médica, afecta aproximadamente a 1 de cada 6 personas en edad reproductiva en el mundo y una proporción considerable de los casos tiene participación masculina.


Las experiencias de vida tempranas, el entorno social y el estado de salud mental del hombre también pueden dejar huellas que impactan en su capacidad reproductiva años después. “Hoy sabemos que la fertilidad masculina es también un marcador de salud general”, sostuvo en este punto el médico especialista en reproducción humana y fertilidad, miembro del comité ejecutivo de la Asociación Latinoamericana de Medicina Reproductiva (Almer) Sergio Papier (MN 75952).


La edad del padre: riesgos y efectos asociados




La edad paterna, muchas veces relegada en las conversaciones sobre fertilidad, adquiere creciente relevancia. “La edad paterna también importa, aunque su impacto es diferente al de la mujer”, advirtió Pasqualini. A medida que el hombre envejece, aumentan las alteraciones en el ADN espermático y las mutaciones espontáneas, lo que se vincula a un mayor riesgo de trastornos del neurodesarrollo, como autismo o esquizofrenia, así como a enfermedades genéticas poco frecuentes.


Heredia señaló al respecto que, con el avance de la edad, “se observan caídas en el volumen seminal, la motilidad y la morfología espermática, junto con más fragmentación del ADN y más mutaciones nuevas en la línea germinal”. Esto puede derivar en mayor riesgo de aborto espontáneo, parto prematuro, bajo peso al nacer y complicaciones perinatales. La postergación de la paternidad, fenómeno global en aumento, refuerza la necesidad de prestar atención a estos factores.


Más allá del espermograma: nuevas fronteras en fertilidad masculina




Tradicionalmente, el espermograma se utilizó solo para evaluar la capacidad reproductiva del hombre. Hoy, su interpretación se amplía como indicador global de la salud masculina. Papier insistió: “Diversos estudios demostraron que hombres con alteraciones en el semen presentan con mayor frecuencia enfermedades metabólicas, problemas cardiovasculares, inflamación sistémica y estrés oxidativo”. Así, el espermograma puede considerarse “una ventana hacia la salud general del varón, no solo hacia su fertilidad”.


Nuevos desarrollos permiten evaluar la fragmentación del ADN espermático, un dato que predice con mayor precisión la calidad embrionaria, el riesgo de aborto y la probabilidad de éxito en tratamientos. Además, “el estudio de la microbiota seminal revela que la composición bacteriana del semen puede influir en la implantación y los resultados del embarazo, lo que abre la puerta a tratamientos personalizados", según Papier.


Asimismo, la integración de inteligencia artificial y modelos predictivos permite analizar grandes volúmenes de datos, identificar patrones invisibles al ojo humano y diseñar tratamientos reproductivos a medida. “Estamos entrando en una nueva etapa de la medicina reproductiva: la integración de datos mediante inteligencia artificial”, apuntó el especialista.


Cambios en el estilo de vida y prevención: recomendaciones para futuros padres




La preparación debería comenzar idealmente entre tres y seis meses antes de buscar un embarazo. “El espermatozoide tarda aproximadamente entre 70 y 90 días en madurar. Ese es el período más sensible al medio ambiente, siendo clave y en donde el varón puede influir activamente en su fertilidad”, destacó Pasqualini.


Las recomendaciones de los especialistas incluyen mantener un peso saludable, realizar actividad física regular, evitar tabaco y alcohol, mejorar la alimentación —preferentemente antiinflamatoria y baja en ultraprocesados—, dormir adecuadamente y reducir el estrés. Heredia agregó que “controlar las enfermedades crónicas y revisar las exposiciones laborales o ambientales potencialmente tóxicas son pasos respaldados por la biología que hoy conocemos”.


El control de enfermedades preexistentes, la revisión de medicación habitual y la evaluación de factores ambientales o laborales también forman parte de la estrategia preventiva. El espermograma y los estudios hormonales pueden servir de punto de partida, y en casos específicos se recomienda la criopreservación de semen como alternativa preventiva.


Desafíos y consensos en la práctica médica




Pese a la evidencia, la salud preconcepcional masculina aún no está plenamente incorporada en la práctica clínica. “Todavía hay un déficit de conciencia sobre este tema, incluso dentro del ámbito médico. La fertilidad sigue estando muy centrada en la mujer, cuando en realidad es un proceso de pareja”, reconoció Pasqualini.


Heredia coincidió en que “la salud pre-concepcional sigue estando estructurada casi por completo alrededor de la mujer, mientras el varón queda muchas veces fuera del radar sanitario. No porque no importe, sino porque el sistema se organizó históricamente así”. Los expertos proponen que la consulta preconcepcional incluya la evaluación integral del varón: historia clínica enfocada en hábitos y antecedentes, control de peso, presión arterial, glucemia, perfil lipídico, evaluación de infecciones de transmisión sexual y revisión de vacunación, además de estudios específicos cuando exista indicación.


El mensaje de los especialistas es claro: “El varón también tiene un ‘laboratorio interior’ que puede mejorar. Y cuando ese laboratorio mejora, mejora la fertilidad y también las probabilidades de un embarazo sano”, concluyó Pasqualini.


La salud reproductiva es, cada vez más, un indicador de la salud integral masculina y un factor clave para el bienestar de las futuras generaciones.

















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