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Jueves 26 de Febrero de 2026 |
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26/02/2026 - SOCIEDAD
“La prohibición absoluta del uso de celulares en las cárceles favorece la corrupción”, advierte Leandro Halperin El abogado especializado en políticas penitenciarias dialogó sobre el impacto del uso de celulares en las cárceles argentinas tras la viralización de videos de la Banda del Millón. En una entrevista, el abogado Leandro Halperin aseguró: “La prohibición absoluta en los contextos de encierro favorece la corrupción”. La discusión se encendió a partir de un video viralizado esta semana donde se observa el pabellón de la Banda del Millón —la organización criminal que opera en la zona norte del conurbano bonaerense— funcionando como un “boliche”, y desde donde se planificaron robos violentos que conmocionaron a la sociedad. En una charla, Halperin sostuvo que el debate sobre el uso de celulares en las cárceles argentinas “no debe resolverse en los extremos”. Explicó: “El problema son los absolutos, ¿no? Todos los presos pueden tener celular, ningún preso puede tener celular. Yo no me inclino por ninguno de los extremos. Creo que tendría que estar regulado, que las comunicaciones son un derecho”. El control sobre los celulares y el impacto en la violencia intramurosEl abogado insistió en que “el celular es una opción de comunicación, no la única, y en algunos casos es saludable que la tengan”. Argumentó que la tecnología puede ser útil para la comunicación familiar y la educación, especialmente para los presos que acceden a salidas transitorias: “Hoy el celular forma parte de las comunicaciones, pero tampoco creo que todos tengan que tenerlo siempre, desde el primer momento, en cualquier condición”. Halperin remarcó que la tecnología actual permite controlar el acceso y uso de los dispositivos: “Nosotros podemos restringir aplicaciones, restringir números telefónicos, horarios de uso. Hoy con la tecnología que hay se puede hacer cualquier cosa”. Recurrió a ejemplos internacionales: “En Miami, cuando uno entra a la cárcel, no le entregan un teléfono, pero te entregan una tablet, y esa tablet tiene acceso a libros, acceso restringido a ciertas funciones”. En la mesa, Matías Barbería compartió el testimonio de una trabajadora penitenciaria: “Me dijo que pacificó mucho la cárcel adentro. No todos son la Banda del Millón. Hay 120 mil tipos, todos se mandaron una cagada, pero aplacó mucho la violencia adentro, permite la conexión con la familia. Los presos cuidan mucho el recurso celular, porque donde se mandan una macana, se lo sacan”. Políticas públicas, datos y prevención del delito tras las rejasGonzalo Aziz planteó la necesidad de un control exhaustivo y preguntó por la factibilidad de regular el uso de celulares sin habilitar delitos. Halperin respondió: “Nosotros no gestamos en nuestro país políticas públicas con datos, sino que lo generamos con reacciones. El derecho penal, de hecho, no es una respuesta para prevenir, es una respuesta para castigar. Las políticas para prevenir son otras”. El abogado subrayó que el impacto estadístico de los delitos cometidos desde prisión con celulares es ínfimo. “Si analizásemos el dato, nos daríamos cuenta que el impacto, estadísticamente, del uso del celular en contextos de encierro es ínfimo. Ahora, eso no necesariamente nos tiene que llevar a la conclusión que hay que permitirlo siempre. Aunque sea ínfimo, hay algunos casos en donde hay que restringirlo”, afirmó. A juicio de Halperin, la integración social tras la condena exige familiaridad con la tecnología: “Preparar a una persona para la libertad sin utilizar las redes es un sinsentido, porque la vida en el mundo libre hoy tiene mucho ida y vuelta con la tecnología. Integrarlos sin comunicación hoy es imposible”. Agregó: “Integrarlos sin prepararlos para el uso de la tecnología, lo que está pasando hoy con la inteligencia artificial, ¿cómo pretendemos que esa gente se integre, tenga un trabajo y no vuelva a delinquir si no los preparamos para eso?”. Víctimas, evidencia empírica y alternativas para el sistema penitenciario argentinoHalperin pidió sumar a las víctimas en el debate: “Me parece que nos olvidamos que hay una víctima atrás y que presumimos que la víctima solo quiere daño. Yo participaría también a la víctima, porque en el proceso resocializador muchísimas veces todos podemos querer que salga mejor de lo que entra y no peor”. Explicó que la prohibición absoluta favorece la corrupción interna y que es posible aplicar restricciones inteligentes: “La prohibición absoluta en los contextos de encierro favorece la corrupción. Esto no significa que no haya cosas que tengan que estar prohibidas igual de manera absoluta, pero prohibir todo sin analizar estos datos, sin tener algunas ventanas en donde se pueda utilizar avances como los que hay hoy con la tecnología, creo que es un sinsentido y hay que analizar la evidencia empírica”. Finalmente, Halperin destacó dos datos clave: “El uso de la tecnología ha permitido que muchísimas personas utilicen ese tiempo muerto, ocioso, que antes se utilizaba para limar una faca o mirar una película, hablar con tu pareja. ¿Eso calma? Sí, calma. También nos enteramos que pasan cosas como las que vemos últimamente, que desde la cárcel llaman por teléfono, organizan robos. Bueno, entre un extremo y otro, ¿hay forma de medir? Sí, el teléfono hoy tiene un email, hay una identificación de IP, uno puede tener o no wi-fi, puede bloquear señal en determinados momentos. Hay muchas alternativas”. |
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