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22/08/2026 - SALUD
No es solo diabetes: por qué los picos de azúcar diarios pueden afectar la salud
Las subidas de glucosa después de comer son normales, pero cuando se vuelven frecuentes, intensas o sostenidas pueden favorecer procesos vinculados al daño cardiovascular y metabólico. Especialistas explicaron qué hábitos ayudan a mantener una respuesta glucémica saludable.


La glucosa también es necesaria para el organismo

La glucosa es una fuente fundamental de energía para las células y es normal que aumente después de comer. El problema aparece cuando sus niveles permanecen elevados durante demasiado tiempo o se producen alteraciones frecuentes y sostenidas.

El médico clínico Ramiro Heredia, del Hospital de Clínicas José de San Martín, explicó que el exceso de glucosa puede favorecer procesos como la glicación de proteínas, el estrés oxidativo y la inflamación, mecanismos que con el tiempo pueden afectar órganos como el corazón, los riñones, los ojos, los nervios y el cerebro.

La especialista en Medicina Interna y Nutrición Marianela Aguirre Ackermann, vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición, aclaró que una elevación de glucosa después de una comida no es, por sí misma, un fenómeno patológico. La preocupación está principalmente en el patrón alimentario que se repite durante meses y años, especialmente cuando predominan bebidas azucaradas, azúcares libres y carbohidratos refinados.

El impacto cardiovascular

Uno de los principales efectos asociados a la hiperglucemia sostenida ocurre sobre los vasos sanguíneos. El médico nefrólogo y cardiólogo Gabriel Lapman señaló que los productos de glicación derivados del exceso de azúcar pueden contribuir al deterioro de los vasos, las arterias y los riñones.

La combinación de glicación, estrés oxidativo e inflamación crónica puede favorecer el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y renales. El riesgo es mayor cuando existen otros factores como hipertensión, sedentarismo, enfermedad renal previa o antecedentes familiares.

También puede afectar al cerebro

El cerebro necesita un suministro relativamente estable de glucosa para funcionar correctamente. Según Heredia, las variaciones extremas, especialmente las hipoglucemias importantes y las hiperglucemias sostenidas, pueden alterar su funcionamiento.

Las investigaciones citadas por los especialistas sugieren que los aumentos agudos de glucosa pueden generar estrés oxidativo, inflamación y alteraciones transitorias en los vasos sanguíneos cerebrales.

El problema no se limita al cerebro: el deterioro vascular puede repercutir sobre distintos órganos y contribuir, a largo plazo, a complicaciones neurológicas y cognitivas.

No solo los dulces pueden provocar aumentos de glucosa

Las bebidas azucaradas se encuentran entre los productos que pueden generar aumentos rápidos debido a la cantidad de azúcar y a su rápida absorción. Los jugos de frutas, incluso naturales, también pueden producir una respuesta elevada porque concentran azúcares y contienen mucha menos fibra que la fruta entera.

Otros alimentos ricos en almidón, como pan, arroz, pastas, papa y cereales, también elevan la glucosa. Sin embargo, la respuesta depende de factores como la cantidad consumida, el procesamiento y el contenido de fibra.

Por eso, un alimento rico en carbohidratos no necesariamente tiene el mismo efecto cuando se consume solo que cuando forma parte de una comida que también contiene verduras, proteínas y grasas saludables.

¿Cómo saber si los picos son perjudiciales?

Los especialistas remarcan que una persona sana no necesita medir su glucosa después de cada comida para detectar supuestos “picos dañinos”. Actualmente no existe un valor de glucosa posterior a una comida habitual que permita determinar por sí solo que esa elevación está provocando daño.

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Además, las alteraciones iniciales del metabolismo de la glucosa pueden ser silenciosas. El cansancio, el sueño después de comer o el hambre no permiten determinar si una persona presenta alteraciones glucémicas.

Para detectar prediabetes o diabetes se utilizan herramientas validadas como la glucemia en ayunas, la hemoglobina glicosilada y, en determinados casos, la prueba de tolerancia oral a la glucosa.

Hábitos que ayudan a controlar la respuesta glucémica

Los especialistas recomiendan priorizar verduras, frutas enteras, legumbres y cereales integrales, además de reducir el consumo habitual de bebidas azucaradas y ultraprocesados.

También puede resultar beneficioso combinar los carbohidratos con fibra, proteínas y grasas de buena calidad, ya que esto puede ralentizar la digestión y absorción de la glucosa.

Otra estrategia sencilla es realizar una caminata suave de unos 10 a 15 minutos después de comer. El movimiento activa los músculos y favorece la utilización de glucosa por los tejidos.

No es necesario eliminar los carbohidratos

Los especialistas coinciden en que eliminar completamente los carbohidratos no es necesario para la mayoría de las personas. Frutas, verduras, legumbres, avena y cereales integrales aportan carbohidratos junto con fibra y otros nutrientes importantes.

En determinadas personas con diabetes tipo 2 puede indicarse una reducción individualizada de la cantidad de carbohidratos, pero debe formar parte de un tratamiento supervisado profesionalmente.

Ejercicio, sueño y estrés también importan

La actividad física regular mejora la sensibilidad a la insulina y contribuye a una mejor regulación de la glucosa. Las recomendaciones internacionales contemplan al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, además de ejercicios de fortalecimiento muscular.

El descanso también cumple un papel importante. Dormir poco o tener una mala calidad de sueño puede reducir la sensibilidad a la insulina, mientras que el estrés crónico puede modificar la glucosa mediante hormonas como el cortisol y las catecolaminas.

Por eso, el objetivo no debería ser evitar cualquier aumento de glucosa después de comer —algo fisiológico—, sino mantener a largo plazo un patrón de alimentación equilibrado, actividad física regular, buen descanso y un adecuado manejo del estrés.


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