El especialista Fernando Cichero advirtió sobre los riesgos de utilizar inteligencia artificial para intentar diagnosticar enfermedades. Aunque estas herramientas pueden analizar grandes cantidades de información y asistir a los profesionales, una probabilidad estadística no equivale a un diagnóstico médico.
La inteligencia artificial ya ocupa un lugar cada vez más importante en la vida cotidiana y también en el ámbito de la salud. Frente a un síntoma, un estudio o un diagnóstico, muchas personas recurren a herramientas como ChatGPT para buscar explicaciones o intentar determinar qué enfermedad podrían tener.
Para Fernando Cichero, presidente del Instituto de Trasplantes de la Ciudad, estas tecnologías pueden aportar herramientas valiosas a la medicina, pero existe un riesgo cuando sus respuestas comienzan a reemplazar la evaluación de un profesional.
El especialista explicó que la inteligencia artificial puede procesar enormes cantidades de información y establecer probabilidades, pero no convertir esos datos en una certeza clínica.
“No existe la inteligencia artificial. Lo que existe es la inteligencia humana que utiliza software y utiliza máquinas de alta velocidad con un montón de información que después de muchos algoritmos da una certeza estadística, pero no biológica”.
La diferencia entre una probabilidad y un diagnóstico
Cichero utilizó una experiencia de su trayectoria para explicar la diferencia entre lo probable y lo posible. Según relató, hace diez años tuvo que extraer un escarbadientes del corazón de una persona que no sabía que lo había tragado.
El caso demuestra que una situación puede ser extremadamente improbable y, aun así, ocurrir. Por eso, según el especialista, que una enfermedad o condición sea estadísticamente poco probable no significa que pueda descartarse en un paciente concreto.
La estadística puede orientar una evaluación, pero el diagnóstico requiere analizar las circunstancias particulares de cada persona.
El riesgo aparece cuando el usuario interpreta la respuesta de una plataforma como una conclusión médica.
Cada vez más personas consultan a una máquina
La posibilidad de acceder rápidamente a información médica modificó la manera en que muchas personas buscan respuestas frente a una enfermedad. Hoy las herramientas de inteligencia artificial permiten interpretar textos, estudios y diagnósticos en cuestión de segundos.
Cichero vinculó esta tendencia con la angustia y la incertidumbre que pueden atravesar los pacientes.
“La desesperación, la angustia, el mal pasar de la gente que tiene una enfermedad determinada y a veces la comunicación médico-paciente no es la más adecuada, termina preguntándole a una herramienta que hace veinte años no estaba”.
El especialista también se refirió al caso de la youtuber Caro Trippar, quien utilizó ChatGPT para interpretar información relacionada con su diagnóstico de cáncer de mama.
Para Cichero, la plataforma no debe ser considerada responsable de una decisión médica, porque no se trata de una consulta profesional.
“Vos no estás consultando a un médico, estás consultando una máquina que tiene un algoritmo probabilístico”.
Tener información no significa estar preparado para decidir
Otro de los puntos planteados por el médico fue la diferencia entre tener acceso a información y poseer conocimiento suficiente para tomar decisiones.
Según Cichero, la enorme cantidad de información disponible puede hacer que las personas estén más informadas, pero eso no significa que tengan la formación necesaria para interpretar correctamente esos datos.
El especialista recordó su propio recorrido profesional, que incluyó años de formación como médico, cirujano general y cirujano cardiovascular antes de realizar su primera cirugía cardíaca como jefe de equipo.
“La gente se confunde y cree que el acceso rápido a la información le va a dar el saber. El saber es acumulativo”.
La inteligencia artificial puede encontrar información relevante en segundos, pero interpretar qué dato es importante para un paciente determinado requiere conocimientos, experiencia y evaluación clínica.
La IA también puede ayudar a los médicos
La advertencia de Cichero no implica rechazar el avance tecnológico. Por el contrario, reconoció que existen áreas en las que la inteligencia artificial puede ser especialmente útil para los profesionales.
Entre ellas mencionó el análisis de imágenes y la anatomía patológica, campos en los que la posibilidad de procesar grandes cantidades de información rápidamente puede aportar herramientas para la práctica médica.
También se refirió a la cirugía robótica, sobre la que aclaró que los procedimientos continúan dependiendo de profesionales humanos.
“No lo está operando un robot, lo está operando una persona a través de brazos robóticos”.
La tecnología, en este sentido, puede mejorar la precisión y ampliar las capacidades de los profesionales, pero no necesariamente sustituirlos.
El contexto del paciente también importa
Para Cichero, uno de los principales límites de una respuesta automatizada es que la medicina no puede reducirse a una relación directa entre un síntoma y una respuesta.
Los antecedentes del paciente, su contexto social, psicológico, alimentario y cultural, entre otros factores, también forman parte de una evaluación médica.
Por eso, el especialista considera que el debate no debería plantearse como una elección entre inteligencia artificial y medicina. La IA puede procesar información, detectar patrones y asistir en determinadas tareas, pero la decisión clínica requiere una evaluación integral.
La advertencia cobra importancia a medida que estas herramientas se vuelven más accesibles: la inteligencia artificial puede convertirse en una poderosa herramienta para la medicina, pero utilizarla como sustituto del médico puede implicar riesgos.
