Desde diciembre de 2023, las tarifas eléctricas de EDEA acumulan aumentos de entre el 480% y más del 620%, según la categoría de usuario. La suba responde principalmente al cambio en la política energética nacional, con reducción de subsidios, recomposición del precio mayorista y un mayor traslado de los costos a los usuarios.
Desde que Javier Milei asumió la Presidencia en diciembre de 2023, el costo de la electricidad atravesó una profunda transformación que impactó directamente sobre las facturas de los hogares argentinos.
En el área de concesión de EDEA S.A. (Empresa Distribuidora de Energía Atlántica), que comprende Mar del Plata, distintas localidades de la Costa Atlántica y buena parte del centro-este de la provincia de Buenos Aires, las tarifas acumularon incrementos que, dependiendo de la categoría del usuario, van desde aproximadamente 480% hasta más del 620%.
La magnitud de la suba adquiere especial relevancia al compararla con la inflación acumulada durante el mismo período. Aunque el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró también un incremento significativo, las tarifas eléctricas avanzaron a un ritmo considerablemente mayor.
¿Qué ocurrió para que la electricidad se encareciera de esta manera? Estas son las principales claves para entender el proceso.
1. El punto de partida: el cambio de política energética de Milei
Una de las principales decisiones económicas adoptadas por el Gobierno nacional desde diciembre de 2023 fue reducir el peso de los subsidios sobre los servicios públicos.
Hasta entonces, el Estado nacional absorbía mediante subsidios una parte significativa del costo de la energía, por lo que los usuarios no afrontaban directamente la totalidad de los costos asociados a su generación, transporte y distribución.
El gobierno de Javier Milei comenzó a avanzar hacia un esquema diferente, reduciendo progresivamente esa asistencia y trasladando una mayor proporción del costo energético a los consumidores.
El proceso se aceleró durante 2024 y continuó en 2025 y 2026, acompañado por modificaciones en la segmentación de los subsidios y, posteriormente, por la implementación de un nuevo régimen de subsidios focalizados, denominado ReSEF.
El resultado fue una importante recomposición del precio de la electricidad que terminó impactando en las facturas.
2. Menos subsidios, mayor costo para el usuario
Para comprender el fenómeno es necesario diferenciar cuánto cuesta producir, transportar y distribuir la energía de cuánto de ese costo termina pagando efectivamente cada hogar.
Cuando existe un subsidio, una parte del costo es afrontada por el Estado y otra por el usuario. Al reducirse esa asistencia, aumenta la proporción que debe ser cubierta directamente mediante la tarifa.
Por eso, una parte importante del incremento registrado desde fines de 2023 no significa necesariamente que producir electricidad se haya encarecido en un 500% o 600%, sino que cambió la proporción del costo que absorbe el Estado y la que afrontan los usuarios.
El Gobierno nacional comenzó a retirar parte de los recursos destinados a subsidiar el sistema y una proporción mayor pasó a trasladarse a las facturas.
3. El precio mayorista también impacta en las facturas
Otro componente fundamental es el precio de la energía en el Mercado Eléctrico Mayorista.
La Secretaría de Energía de la Nación establece periódicamente precios de referencia que luego tienen incidencia sobre el sistema eléctrico y terminan repercutiendo en las distribuidoras.
Esto permite explicar una cuestión que suele generar confusión: que EDEA sea una distribuidora bonaerense no significa que todos los componentes de la factura tengan origen provincial.
Una parte sustancial del costo energético se determina dentro del sistema eléctrico nacional. De acuerdo con la estructura señalada en el informe, el precio mayorista representa alrededor del 50% de la factura final de los hogares, mientras que el componente correspondiente al transporte alcanza aproximadamente el 5%.
4. ¿Entonces EDEA decide cuánto aumenta la luz?
No de manera unilateral.
EDEA distribuye electricidad dentro de su área de concesión y sus cuadros tarifarios están regulados por la provincia de Buenos Aires, a través del Ministerio de Obras y Servicios Públicos.
La tarifa incluye además un componente destinado específicamente a cubrir la actividad de distribución, denominado Valor Agregado de Distribución (VAD), que representa aproximadamente el 25% de la tarifa.
A esto se suman impuestos y otros conceptos, que representan cerca del 20%.
La Provincia interviene sobre los componentes bajo su regulación e incorpora a los cuadros tarifarios las variaciones correspondientes al costo mayorista determinadas a nivel nacional.
Por eso, la factura final es el resultado de distintos componentes, aunque una de las transformaciones centrales desde diciembre de 2023 estuvo vinculada con el cambio de la política nacional de subsidios y la recomposición de los precios energéticos.
5. ¿Todos los usuarios tuvieron un aumento del 620%?
No.
Este punto resulta fundamental para interpretar correctamente las cifras.
No existe un único porcentaje de incremento para todos los clientes de EDEA. Desde diciembre de 2023, las variaciones acumuladas se ubican aproximadamente entre el 480% y más del 620%, dependiendo de factores como la categoría tarifaria, el nivel de consumo y el grado de subsidio que recibió cada usuario durante el período.
Por lo tanto, el 620% corresponde a determinadas categorías y no puede trasladarse automáticamente a todas las facturas.
6. El dato que dimensiona el cambio: la luz aumentó más que la inflación
Argentina atravesó desde diciembre de 2023 un período de inflación extraordinariamente elevada. Según los registros oficiales del INDEC, el incremento acumulado de los precios fue muy significativo.
Sin embargo, las tarifas eléctricas avanzaron todavía más.
Mientras el nivel general de precios acumuló un aumento considerable durante estos dos años y medio, determinadas categorías de EDEA registraron incrementos de más del 620%.
Esto demuestra que no se trató simplemente de un aumento de las tarifas acompañando a la inflación, sino de una recomposición específica del precio relativo de la electricidad.
En otras palabras, la luz pasó a representar una proporción mayor de los gastos de los hogares que la que tenía a fines de 2023.
7. ¿Qué significa realmente un aumento del 620%?
Los porcentajes acumulados pueden generar confusión.
Un aumento del 620% significa que el precio final equivale al 720% del valor inicial.
Por ejemplo, si algo costaba $10.000 y aumentó un 620%, pasó a costar $72.000.
Con un incremento del 480%, esos mismos $10.000 pasarían a costar $58.000.
El ejemplo no representa una factura específica, ya que el monto final depende del consumo, la categoría, los impuestos y otros cargos, pero permite dimensionar la magnitud de las subas acumuladas.
8. Por qué la inflación puede bajar y la luz seguir aumentando
Otra de las claves está en diferenciar inflación y actualización tarifaria.
Que la inflación mensual disminuya no significa que todos los precios deban aumentar necesariamente al mismo ritmo.
El IPC mide una canasta amplia de bienes y servicios. Dentro de ella existen precios que pueden subir menos que el promedio y otros que pueden hacerlo considerablemente más.
En el caso de la electricidad, además, las tarifas venían de un período en el que una parte importante del costo energético era absorbida mediante subsidios.
Por eso, cuando el Gobierno nacional modificó ese esquema, la electricidad comenzó a recuperar precio relativo incluso mientras la inflación general desaceleraba.
Un informe reciente de la Fundación Capital permite dimensionar este cambio: en una familia con ingresos equivalentes a dos salarios mínimos, el gasto en tarifas representa actualmente el 22% del ingreso mensual, frente al 5,3% que significaba en diciembre de 2023.
9. Por qué el impacto es tan importante en la Costa Atlántica
El fenómeno tiene una dimensión particular para la Región.
EDEA abastece a Mar del Plata y a una extensa zona del este bonaerense, incluyendo distintos distritos de la Costa Atlántica.
El incremento no afecta únicamente a los hogares. También alcanza a comercios, prestadores turísticos, establecimientos gastronómicos y otras actividades económicas para las cuales la electricidad representa un costo importante.
En determinados casos, además, la electricidad constituye un insumo necesario para afrontar las temperaturas invernales, especialmente en aquellos hogares y establecimientos que utilizan sistemas de calefacción eléctricos.
Por ese motivo, el aumento tarifario también puede tener incidencia sobre los costos de funcionamiento de una economía regional fuertemente vinculada con los servicios y el turismo.
10. ¿Terminó el proceso de recomposición tarifaria?
No necesariamente.
El Gobierno nacional continúa definiendo periódicamente los precios mayoristas y el alcance de los subsidios energéticos. De acuerdo con el escenario planteado, mientras los costos mayoristas continúen modificándose, también pueden producirse nuevas variaciones en las facturas.
Esto significa que las tarifas pueden seguir experimentando cambios incluso en un contexto de inflación considerablemente menor al registrado durante los primeros meses de 2024.
Lo ocurrido desde diciembre de 2023 permite dimensionar la profundidad de la transformación: determinadas categorías eléctricas de EDEA acumularon incrementos superiores al 620%, mientras que incluso las categorías con menores variaciones registraron subas cercanas al 480%.
Detrás de esos porcentajes aparece uno de los cambios centrales de la política energética de la era Milei: el Estado nacional redujo el peso de los subsidios y una proporción mucho mayor del costo de la electricidad pasó a ser afrontada directamente por los usuarios.
Ese proceso explica por qué, en poco más de dos años y medio, la electricidad terminó aumentando significativamente más que el promedio general de los precios.
