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11/08/2026 - ESPECTACULOS
Un ex Gran Hermano fue estafado por una cifra millonaria: “Hoy no tengo plata ni para comprar una gaseosa”

Brian Lanzelotta, que se dedica a fábricar papel higiénico, compartió su desolación tras subrir una estafa millonaria.



El exintegrante de Gran Hermano contó que un supuesto cliente le encargó 3.800 bolsones de papel higiénico y se llevó parte de la mercadería sin pagar. Para cumplir con el pedido, trabajó durante una semana junto a su hermano y su familia incluso pidió un préstamo para financiar la producción.

Brian Lanzelotta reveló este lunes que fue víctima de una estafa millonaria vinculada a su fábrica de papel higiénico ubicada en La Matanza. Según relató el propio emprendedor en sus redes sociales, un supuesto cliente le realizó un pedido de 3.800 bolsones de mercadería, pero después de recibir parte de la producción desapareció sin realizar el pago acordado.

El perjuicio económico, de acuerdo con su relato, asciende a 17 millones de pesos.

Lanzelotta contó la situación desde una entidad bancaria, adonde acudió para intentar verificar una transferencia que el supuesto comprador había asegurado haber realizado. La operación nunca apareció y, al consultar en el banco desde el que supuestamente se había enviado el dinero, recibió una respuesta que terminó de confirmar sus sospechas.

Un pedido que exigió una semana de trabajo

Todo comenzó cuando un supuesto cliente se comunicó con Lanzelotta para realizar un pedido de gran magnitud: 3.800 bolsones de papel higiénico, una cantidad equivalente aproximadamente a la carga de un semirremolque.

El plazo establecido para completar el encargo era de apenas una semana. Para afrontar la compra de la materia prima necesaria —papel, conos y bolsas—, el suegro de Lanzelotta solicitó un préstamo y le entregó el dinero para financiar la producción.

A partir de ese momento, el exintegrante de Gran Hermano se instaló en el galpón junto a su hermano para intentar cumplir con el pedido.

La producción estuvo marcada por numerosos inconvenientes. El papel llegó tarde y en malas condiciones, la maquinaria sufrió una avería durante la noche del viernes y el establecimiento también se inundó. Además, un vidrio explotó cerca de Lanzelotta, aunque no llegó a provocarle heridas.

A pesar de las dificultades y de contar solamente con dos personas para realizar una tarea que normalmente demandaría entre 15 y 20 días, lograron preparar 3.100 de los 3.800 bolsones acordados.

La transferencia que nunca existió

El acuerdo con el supuesto cliente establecía que el pago debía realizarse mientras se cargaba el camión.

Lanzelotta comenzó a cargar la mercadería y, cuando aproximadamente la mitad del vehículo ya estaba ocupada, decidió detener la operación hasta recibir el dinero. Como comprobante del avance, envió fotografías y videos al comprador.

Según relató, el cliente aseguró entonces que realizaría la transferencia.

El dinero supuestamente fue enviado a la cuenta de su pareja, Mariana César, pero la operación fue rechazada debido a un supuesto error en el número de documento. Desde el otro lado le indicaron que, al tratarse de un sábado, la acreditación podía demorar entre 24 y 48 horas.

Sin embargo, el lunes por la mañana el dinero continuaba sin aparecer.

Lanzelotta se dirigió primero a su banco para verificar la situación. Después acudió a la entidad bancaria desde la que supuestamente se había realizado la transferencia, llevando consigo el CUIT de la empresa, el nombre y apellido del cliente y su número de documento.

La respuesta que recibió fue contundente: ni el CUIT ni la persona figuraban como clientes de esa entidad bancaria.

Aunque la empresa cuyos datos habían utilizado para realizar la operación existe y el CUIT también es real, desde allí no se había efectuado ninguna transferencia.

Ante esa situación, Lanzelotta aseguró que había sido víctima de una estafa por 17 millones de pesos.

El camión se llevó la mercadería y el chofer desapareció

Para cuando el emprendedor confirmó que el dinero nunca había sido enviado, el camión ya había abandonado el lugar.

El chofer, que hasta ese momento mantenía contacto mediante mensajes, dejó de responder. Antes de desaparecer, había enviado una captura de Google Maps con la supuesta ubicación donde debía realizarse la descarga, aunque nunca proporcionó una ubicación en tiempo real.

Lanzelotta manifestó sus sospechas sobre la posibilidad de que el conductor también formara parte del esquema, aunque aclaró que no tiene certeza de esa situación.

De todos modos, aseguró conservar información que podría resultar relevante para una investigación, entre ella las patentes del camión y del chasis, además de los datos proporcionados por el supuesto conductor.

Las deudas que quedaron tras la estafa

El perjuicio no se limitó al dinero que esperaba recibir por la mercadería.

Lanzelotta explicó que había asumido distintos compromisos económicos para poder llevar adelante el pedido. Entre ellos se encuentran el préstamo solicitado por su suegro, el alquiler de la fábrica, las cuotas del colegio de sus hijos, la cuota y el seguro del automóvil, además de pagos pendientes con los proveedores de conos y bolsas.

Según explicó, todos esos compromisos estaban previstos para ser cancelados una vez que recibiera el dinero del pedido.

La situación económica lo llevó a expresar públicamente su desesperación. "Yo hoy no tengo plata ni para pagarme una Coca", manifestó al relatar el momento que atraviesa.

El episodio también tuvo un fuerte impacto en su familia. Al regresar a su casa después de pasar por el banco, su hija Roma lo esperaba con los ahorros que tenía guardados en su alcancía para intentar ayudarlo.

Lanzelotta relató ese momento entre lágrimas y explicó la preocupación que tiene por la manera en que afrontará las deudas contraídas con su familia y sus proveedores.

A la situación económica se suma otro problema: la máquina principal de la fábrica había quedado fuera de servicio tras romperse durante la producción, y su reparación estaba prevista para el día siguiente, por lo que el emprendimiento quedó momentáneamente paralizado.

El caso ahora deberá avanzar por la vía judicial para determinar quiénes participaron de la maniobra y recuperar, en la medida de lo posible, el dinero y la mercadería que Lanzelotta asegura haber perdido.


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