El líder de Soda Stereo murió el 4 de septiembre de 2014, a los 55 años, después de permanecer más de cuatro años en coma tras sufrir un ACV en Venezuela. Días antes había dado en Caracas el último concierto de su vida, sin que nadie imaginara que aquella despedida terminaría siendo definitiva.
El último concierto de Gustavo Cerati
El 15 de mayo de 2010, Gustavo Cerati subió al escenario del Estadio de Fútbol de la Universidad Simón Bolívar, en Caracas, para presentar Fuerza Natural, su quinto álbum como solista.
El recital formaba parte de una gira iniciada en 2009 y contó con la participación de sus músicos habituales, entre ellos Richard Coleman, Fernando Samalea, Gonzalo Córdoba y Anita Álvarez de Toledo.
Vestido de blanco, Cerati abrió el show con la canción que daba nombre al disco y recorrió un repertorio de 25 canciones. La primera parte estuvo dedicada íntegramente a Fuerza Natural, con temas como “Magia”, “Deja vú” y “Cactus”.
Luego interpretó canciones de Bocanada, Ahí vamos y Amor amarillo, además de “Trátame suavemente”, de Soda Stereo.
Durante “Lago en el cielo”, uno de sus temas preferidos, realizó una improvisación especialmente extensa. Richard Coleman recordó posteriormente que aquella noche el solo fue mucho más largo de lo habitual.
Sin saberlo, Cerati estaba tocando por última vez en su vida.
El cierre tuvo además un gesto que, visto después, adquirió un significado especial. El músico se llevó la mano al corazón, lanzó un beso hacia el público y se despidió con una frase que terminaría siendo definitiva: “Hasta la próxima, chau”.
El momento en que todo cambió
Después del recital, el backstage transcurría en un clima de celebración, con una cena y encuentros con fanáticos. Cerati incluso fue convocado a último momento para participar de la foto grupal de cierre de la gira.
Se ubicó detrás de su sonidista, Adrián Taverna. Cuando la primera fotografía salió sin flash, Fernando Samalea pidió que nadie se moviera.
Taverna se dio vuelta para hablarle a Cerati y lo encontró pálido y con los ojos desorbitados. El músico intentó responder, pero no podía articular palabras.
Caminó hasta su camarín y, minutos después, fue encontrado recostado en un sillón, con la camisa abierta y la boca entreabierta.
Fue trasladado de urgencia a un centro médico. Los estudios determinaron que había sufrido una isquemia cerebral que derivó en un infarto extenso en el hemisferio izquierdo, con afectación del tronco encefálico.
Durante las primeras horas recuperó parcialmente la conciencia. Aunque no podía hablar, lograba comunicarse mediante gestos, comió con ayuda y llegó a mirar televisión junto a Taverna.
Pero el cuadro empeoró pocos días después.
El ACV y el comienzo del coma
El 17 de mayo sufrió una nueva crisis provocada por un edema cerebral que ejercía presión contra el cráneo. Al día siguiente fue sometido a una cirugía de urgencia.
La intervención no logró revertir el cuadro y Cerati cayó en coma.
Permaneció internado en Caracas hasta el 7 de junio de 2010, cuando fue trasladado en aeroambulancia a Buenos Aires.
Primero ingresó a la clínica de rehabilitación Fleni. Durante los primeros días presentó fuertes espasmos que incluso le levantaban el torso de la cama.
A fines de octubre de ese año fue trasladado a la Clínica ALCLA, donde permaneció durante el resto de su internación.
Tras el recital en Caracas, Gustavo Cerati mostró signos de descompensación y fue internado por una isquemia cerebral con infarto extenso en el hemisferio izquierdo.
1.571 días acompañado por su familia y amigos
Cerati permaneció 1.571 días en coma, mientras su entorno más cercano mantuvo una rutina constante de acompañamiento.
Su madre, Lillian Clarke, acudía todas las tardes a la clínica desde su casa de Villa Ortúzar. Su hijo, Benito Cerati, y sus hermanas Laura y Estela también se turnaban junto con otros familiares.
Laura había sido, además, quien firmó la autorización para la cirugía de urgencia realizada en Venezuela.
Entre los amigos que lo visitaban con frecuencia estaban Adrián Taverna, el diseñador de imagen Oscar Roho, el baterista Pedro Moscuzza y el músico Leandro Fresco.
Sus excompañeros de Soda Stereo, Zeta Bosio y Charly Alberti, también estuvieron presentes, aunque con visitas más espaciadas.
En junio de 2011, Luis Alberto Spinetta fue a verlo y le llevó una guitarra como regalo.
Con el paso de los meses, los partes médicos mantuvieron un mismo diagnóstico: daño cerebral extenso y ausencia de señales de mejoría clínica.
La clínica incluso reforzó las medidas de seguridad después de que un visitante ingresara sin autorización. Se instaló un detector de huellas digitales en la puerta de la habitación y solo podían acceder familiares y personas previamente registradas.
La muerte y la despedida de sus fanáticos
El 4 de septiembre de 2014, después de más de cuatro años en coma, Gustavo Cerati murió a los 55 años como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio en la habitación 116 de la Clínica ALCLA.
Había pasado 1.571 días desde aquel ACV sufrido en Venezuela.
Esa misma noche, sus restos fueron trasladados a la Legislatura de Buenos Aires, donde miles de fanáticos se acercaron para despedirlo. La fila se extendió durante varias cuadras bajo la lluvia.
Entre quienes estuvieron presentes se encontraban su madre, sus hermanas, Benito Cerati, su expareja Cecilia Amenábar y amigos como Roho y Taverna.
La noticia también provocó homenajes de numerosas figuras de la música. Shakira lo definió como “la figura del rock en español más representativa”, mientras que Charly García lo describió como “un arquitecto de la música”.
Doce años después de su muerte, aquella noche del 15 de mayo de 2010 en Caracas permanece como la última vez que Gustavo Cerati estuvo frente a un escenario. Lo que comenzó como el cierre de una gira terminó convirtiéndose, sin que nadie lo supiera, en la despedida definitiva de una de las figuras centrales del rock argentino.
