La herramienta Scam Detection, desarrollada para identificar posibles estafas durante llamadas mediante inteligencia artificial, comenzó como una función exclusiva de los Pixel y luego llegó a los Galaxy más recientes. Ahora, una versión beta de One UI 9 anticipa su expansión a varios modelos anteriores de Samsung.
Inteligencia artificial para detectar posibles estafas
Scam Detection utiliza inteligencia artificial para reconocer patrones de conversación asociados con posibles estafas telefónicas, como pedidos urgentes de transferencias de dinero o solicitudes de información personal durante una llamada.
Cuando el sistema detecta un comportamiento sospechoso, genera alertas sonoras, visuales y hápticas para advertir al usuario y evitar que la situación pase inadvertida.
La función fue introducida originalmente por Google en sus teléfonos Pixel y está disponible desde el Pixel 6 en adelante. Durante este año también llegó a la serie Galaxy S26 y posteriormente fue incorporada a los nuevos Galaxy Z Fold 8 y Galaxy Z Flip 8.
Uno de los aspectos centrales de la herramienta es que el análisis se realiza localmente en el propio teléfono. Tanto en los dispositivos Pixel como en los Galaxy compatibles, los cálculos de inteligencia artificial no requieren enviar la información a servidores en la nube, lo que busca preservar la privacidad de las conversaciones.
Samsung prepara la expansión a modelos anteriores
El medio especializado Android Authority encontró referencias a Scam Detection en la versión beta 7 de One UI 9 para la serie Galaxy S26.
Los registros encontrados en el código indican que Samsung tendría previsto ampliar la función mediante una actualización a dispositivos que ya se encuentran en el mercado, además de incorporarla a futuros modelos.
Entre los equipos mencionados aparecen los Galaxy S25, Galaxy S25 Plus, Galaxy S25 Edge y Galaxy S25 Ultra, junto con los Galaxy Z Fold 7, Galaxy Z Flip 7 y Galaxy Z TriFold.
Los distintos dispositivos fueron identificados en el código mediante sus números de modelo internos, entre ellos el SM-S938, correspondiente al Galaxy S25 Ultra, y el SM-F968, asociado al Galaxy Z TriFold.
Mientras tanto, Google también analiza extender su propia tecnología de detección de estafas a las llamadas salientes. Por el momento, no está confirmado si esta posibilidad seguirá siendo exclusiva de los Pixel o si llegará posteriormente a los Galaxy compatibles.
La serie Galaxy S27 mantendría dos proveedores de procesadores
El análisis de One UI 9 también habría revelado información relacionada con la próxima generación de teléfonos insignia de Samsung.
Las referencias a “s5e9975” y “qcom” apuntarían a la continuidad de una estrategia de doble suministro de procesadores. El primer término estaría relacionado con el Exynos 2700, desarrollado por Samsung mediante un proceso de fabricación de 2 nanómetros, mientras que “qcom” corresponde a Qualcomm.
Según estos reportes, los cuatro modelos de la serie Galaxy S27 utilizarían el Snapdragon 8 Elite Gen 6 Pro en Estados Unidos y Norteamérica, incluido el Galaxy S27 Pro.
En Europa, Reino Unido, Asia, Australia, África y América Latina, en cambio, el Galaxy S27, S27 Plus y S27 Pro utilizarían el Exynos 2700, mientras que el Galaxy S27 Ultra conservaría el procesador de Qualcomm en todas las regiones.
Un Galaxy S27 Pro sin S Pen
Otra de las novedades que aparecen en los reportes es el posible Galaxy S27 Pro, un modelo que tendría características cercanas a las del Ultra, aunque sin compatibilidad con el S Pen y con un diseño algo más compacto.
La eliminación de los componentes necesarios para utilizar el lápiz óptico permitiría, según estas informaciones, disponer de más espacio para la batería.
El equipo también incorporaría una cámara de 200 megapíxeles y una pantalla con función de privacidad.
Samsung presentaría la serie Galaxy S27 durante un evento Unpacked previsto para enero o febrero, con un lanzamiento durante el primer trimestre del año. Sin embargo, todavía existen versiones contradictorias sobre el diseño de la cámara trasera del Galaxy S27 Ultra y la posibilidad de incorporar espacio para imanes destinados a la carga inalámbrica Qi2.
