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Miercoles 17 de Julio de 2019
13/04/2019 -
 13/04/2019
Infobae
Dos sótanos ocultos y una entrada secreta: la increíble historia de la mayor imprenta clandestina de la guerrilla argentina

Fue construida en 1973, en una casa del Barrio Observatorio de Córdoba, y funcionó en dos subsuelos de paredes insonorizadas. La dictadura la convirtió en centro de torturas y luego se la “cedió” a un funcionario judicial. Este año, la Justicia la devolvió a los herederos de sus legítimos dueños y estos descubrieron que la estructura de la vieja imprenta está intacta. Ahora será un Centro de la Memoria




-¡Carajo, acá no hay nada! – gritó, frustrado, el coronel Carlos Carpani Costa después de recorrer toda la casa.






La rabia del militar a cargo del grupo de tareas del Ejército estaba justificada. Había desplegado un operativo desmesurado y entró pateando la puerta de la vivienda de la calle Achával Rodríguez (hoy Fructuoso Rivera) 1035/1039 del Barrio Observatorio de Córdoba.






Le habían dado un dato preciso: que allí funcionaba una sofisticada imprenta clandestina del PRT-ERP, de donde salían semanalmente decenas de miles de ejemplares de El Combatiente y Estrella Roja, los medios de prensa de esa organización guerrillera. También le habían dicho que podía encontrar una fuerte resistencia por parte de los habitantes de la casa.






Pero el coronel no encontró nada ni a nadie. No hubo guerrilleros, ni resistencia, ni revistas, ni imprenta.













Corría el 12 de julio de 1976, Carpani Costa recorría una y otra vez todas las habitaciones de la casa sin encontrar nada. Horas más tarde, después de dejar montada una "ratonera" por si aparecía alguien, se fue de allí masticando impotencia.




Sin embargo, 10 días después, los militares descubrieron que el dato era preciso. Todo ese tiempo les llevó encontrar una entrada secreta en la cocina, disimulada detrás de un bajo mesada que llevaba a los dos niveles de subsuelo donde había funcionado la imprenta clandestina más grande y sofisticada de la Argentina.






Fue entonces cuando, de regreso en la casa, al coronel se le escapó una puteada nacida del asombro:






-¡Miren lo que tenían acá estos hijos de puta!






El julio trágico del PRT-ERP






Junio y julio de 1976 fueron dos meses negros para el PRT-ERP, la organización revolucionaria liderada por Mario Roberto Santucho.






En pocos días, las fuerzas represivas de la dictadura prácticamente desmantelaron su aparato de prensa en una serie de allanamientos conectados entre sí.






El 22 de junio, un grupo de tareas del Ejército irrumpió en la casa de Ciudadela 353, en Moreno, provincia de Buenos Aires, donde secuestró a María Cristina Cournu -hermana del músico Víctor Heredia–, embarazada de cuatro meses, y a su pareja, Claudio Nicolás Grandi. Era una de las casas claves del aparato de prensa del PRT.




El 9 de julio, otro grupo de tareas secuestró la localidad bonaerense de Caseros a Juan Carlos García Del Val, junto a su hijo Eduardo, de 15 años. Del Val era uno de los responsables de la estructura de propaganda encargada de emitir los comunicados del PRT-ERP y de editar El Combatiente y Estrella Roja.






Un día después, el Ejército tomó por asalto otra casa en territorio bonaerense del aparato de prensa en Ecuador 160, en San Andrés, donde asesinó cuando ya se había rendido a Jorge Emilio Arancibia. Ademas, secuestró a otro integrante del PRT que no pudo ser identificado.






El 19 de julio, a la una y media de la tarde, un grupo del Ejército al mando del capitán de Inteligencia del Ejército Juan Carlos Leonetti, entró a balazos al departamento "B" del cuarto piso del edificio de Venezuela 3149, en Villa Martelli.




 


 




El 9 de julio, otro grupo de tareas secuestró la localidad bonaerense de Caseros a Juan Carlos García Del Val, junto a su hijo Eduardo, de 15 años. Del Val era uno de los responsables de la estructura de propaganda encargada de emitir los comunicados del PRT-ERP y de editar El Combatiente y Estrella Roja.






Un día después, el Ejército tomó por asalto otra casa en territorio bonaerense del aparato de prensa en Ecuador 160, en San Andrés, donde asesinó cuando ya se había rendido a Jorge Emilio Arancibia. Ademas, secuestró a otro integrante del PRT que no pudo ser identificado.






El 19 de julio, a la una y media de la tarde, un grupo del Ejército al mando del capitán de Inteligencia del Ejército Juan Carlos Leonetti, entró a balazos al departamento "B" del cuarto piso del edificio de Venezuela 3149, en Villa Martelli.




El Negro, que vivía en la casa, era quien se encargaba con su camioneta de entrar papel y tinta para abastecer la imprenta, así como de sacar volantes, libros y revistas

El Negro, que vivía en la casa, era quien se encargaba con su camioneta de entrar papel y tinta para abastecer la imprenta, así como de sacar volantes, libros y revistas





Además de las habituales ediciones de Estrella Roja y El Combatiente, de allí también salían volantes de propaganda y libros que editaba el PRT. El Negro, con su camioneta, se encargaba de entrar papel y tinta para abastecer la imprenta, así como de sacar volantes, libros y revistas.






Durante más de dos años trabajaron sin sobresaltos en una Argentina donde las fuerzas de seguridad, armadas y de inteligencia buscaban literalmente bajo la tierra la propaganda clandestina. Sin embargo, siempre sabían que el día podía llegar.







 

Durante dos años trabajaron sin sobresaltos en la imprenta clandestina. El 10 de julio de 1976 los alertaron: la casa podía caer

Durante dos años trabajaron sin sobresaltos en la imprenta clandestina. El 10 de julio de 1976 los alertaron: la casa podía caer





El 10 de julio de 1976, los habitantes de la casa recibieron una llamada que, en clave, les advirtió que la imprenta podía caer. Los cuatro militantes que vivían allí no perdieron un segundo. Sabían que sus vidas estaban en riesgo y pese a ello se jugaron para sacar la maquinaria antes de abandonar la vivienda.






Apenas 48 horas después, el coronel Carpani Costa irrumpió en la casa. Pero ya no había nadie. Victoria Abdonur y el Negro Héctor Martínez se refugiaron en Buenos Aires con sus hijos. Miguel Barberis y Matilde Sánchez partieron hacia otro sitio seguro. Sin embargo, un año después, todos fueron secuestrados en diferentes operativos y 42 años después, los cuatro siguen desaparecidos.






Centro Clandestino de Detención y casa tomada






La dictadura aprovechó la casa vacía y muy pronto los dos subsuelos donde había funcionado la imprenta fueron convertidos en un centro de secuestro y tortura de detenidos-desaparecidos a cargo de la Brigada Aerotransportada IV, dependiente del Tercer Cuerpo de Ejército, bajo las órdenes de Luciano Benjamín Menéndez.







 

La dictadura aprovechó que la casa quedó vacía y usó la imprenta como centro clandestino de detención y torturas

La dictadura aprovechó que la casa quedó vacía y usó la imprenta como centro clandestino de detención y torturas





El Centro Clandestino de Detención funcionó durante un año y luego la casa quedó deshabitada hasta que, en 1979, el juez Federal Martín Puga -años más tarde procesado por complicidad con la dictadura – se la "prestó" a Héctor Varela, un empleado judicial cómplice de su accionar. Para darle apariencia legal a la cesión, el juez firmó un certificado que nombraba a la mujer de Varela, Ofelia Cejas, como depositaria judicial.






La historia parecía cerrada, con la casa apropiada y la historia de la mayor imprenta del PRT-ERP condenada al olvido. Pero la memoria pudo más: el 8 de noviembre de 2005, Walter -el hijo mayor de los tres que tuvieron Victoria Abdonur y Héctor Martínez- inició el reclamo judicial para recuperar la casa que estaba a nombre de sus padres, patrocinado por los abogados Carlos Orzaocoa y Pedro Salvadeo.






La causa se empantanó cuando los ocupantes sacaron a relucir una escritura con fecha 1° de abril de 1976, firmada por una escribana, que supuestamente habían firmado los padres de Walter y por la cual vendían la vivienda a Juan Ercilia Bianchi de Jaroszwok, una mujer que nunca residió allí.







 

En marzo de 2019, casi 43 después de la caída de la imprenta, los hijos de Victoria Abdonur y Héctor Martínez lograron la recuperación de la casa

En marzo de 2019, casi 43 después de la caída de la imprenta, los hijos de Victoria Abdonur y Héctor Martínez lograron la recuperación de la casa





Los apropiadores de la casa -Héctor Varela y su mujer- aseguraron en su declaración judicial que cuando se firmó la escritura, la casa ya se encontraba en su "posesión material", algo imposible debido a que por entonces allí vivían Abdonur y Martínez, y todavía funcionaba a pleno la imprenta del PRT-ERP que operaban Barberis y Sánchez.






La falsificación quedó finalmente al descubierto cuando se supo que la supuesta compradora, Ercilia Bianchi, jamás pudo haber firmado una escritura en abril de 1976. La cronología no daba: la señora había muerto en agosto de 1973.






Centro Cultural por la Memoria






En marzo de 2019, casi 43 después de la caída de la imprenta, los hijos de Victoria Abdonur y Héctor Martínez lograron la recuperación de la casa.






No sólo recuperaron el lugar donde habían crecido y que les había sido arrebatado a sus padres y sus compañeros de militancia por la última dictadura sino que se llevaron una sorpresa que los dejó atónitos: los dos subsuelos seguían igual que en 1976, incluso con viejas pintadas en las paredes, como si la imprenta clandestina del PRT-ERP nunca hubiera dejado de existir.






Ahora, ya recuperada, la casa del Barrio Observatorio iniciará un nuevo capítulo de su historia al abrir sus puertas al público como Centro Cultural por la Memoria.




 










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