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Miercoles 27 de Mayo de 2020
Anibal Fernández
Aníbal Fernández reavivará la obra de la Usina de Río Turbio

La central nunca se terminó por las denuncias de corrupción que provocó y porque generará poca energía para el sistema.


A través del Decreto 473/2020, el Gobierno decidió dejar bajo la órbita de Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT), cuyo interventor es Aníbal Fernández, la usina térmica ubicada al lado de la mina de carbón santacruceña. El contrato de construcción de esa central había sido rescindido por la gestión de Mauricio Macri, ya que se encuentra investigada en la justicia federal porque se pagaron sobreprecios del 90% según un informe de la SIGEN. Ahora, esa misma obra quedará bajo la órbita de Fernández.

"Transfiérase la obra pública de la Central Térmica Río Turbio a la órbita de Yacimiento Carbonífero de Río Turbio y de los Servicios Ferroportuarios con Terminales en Punta Loyola y Río Gallegos", ordena el Decreto que lleva al firma del presidente Alberto Fernández y su jefe de Gabinete, Santiago Cafiero.

Según consta en la resolución oficial, fue el propio interventor, Aníbal Fernández, quien requirió incorporar bajo su dependencia la obra de la Central Térmica Río Turbio. La construcción nunca se terminó, ya que además de los vaivenes administrativos y las causas por corrupción y sobreprecios, la empresa a cargo de la obra, Isolux Corsán, quedó envuelta en la investigación conocida como los Cuadernos de las Coimas. El gobierno de Macri siempre sostuvo que el costo de terminar la obra no justificada la generación de energía que podía aportar al sistema, además que se trataba de una licitación sospechada de corrupción.

Cuando Aníbal Fernández asumió como interventor de YCRT -un yacimiento que según la justicia federal, fue utilizado para el desvío de fondos por $ 176 millones durante el kirchnerismo-, aseguró que la Usina Térmica iba a concluirse y ponerse en marcha.

En el decreto publicado este viernes se remarcó que el pedido del actual interventor de YCRT para que se ponga bajo su órbita la obra tiene, entre sus objetivos, "la venta de la energía producida a partir del carbón mineral, lo que determina que la Central Térmica y el Yacimiento referidos constituyen una unidad de explotación inescindible, de lo que deviene la conveniencia de transferir la obra de la citada Central Térmica Río Turbio".

La transferencia incluyó la asignación a YCRT del carácter de comitente de las obras que demande la central térmica, que según se estima tienen un avance superior al 80%, pero se encuentra detenida hace más de tres años. Este requerimiento busca "posibilitar una gestión ágil y eficiente".

De esta manera, se amplían las facultades del interventor de YCRT "con el fin de prever entre ellas la operación y mantenimiento de la Central Térmica Río Turbio". Aunque nunca se envió al Congreso el Presupuesto 2020 y en medio de la pandemia del Covid19 el Gobierno le transfirió $ 1.190 millones a la empresa. Su interventor dijo que ese dinero era para pagar "gastos corrientes".

La construcción de esta usina de carbón y térmica está bajo investigación judicial. Se encuentra sospechada de sobreprecios del 90%. Hasta ahora, ya se desembolsaron US$ 1.600 millones y faltan otros US$ 240 millones para terminarlas.

Si se concluye, Rio Turbio aportará 200 mega watts y cada una de esas unidades de medida terminará costando más de US$ 900 dólares. Es 12 veces más de lo que cuesta un "mega" de generación térmica, que no llega ni a US$ 70.

El país tiene 25.000 MwH de demanda en materia energética. Durante las gestiones anteriores del kirchnerismo hubo proyectos de ampliación de esa capacidad que quedaron inconclusos. Cristina Kirchner licitó la Usina Termoeléctrica de Río Turbio en Santa Cruz, una obra diseñada para dos calderas. En 2015, en plena campaña electoral, inauguró sólo una de ellas, que a las 48 horas dejó de funcionar.

Isolux Corsán -a cargo de la construcción- admitió tiempo después que esa inauguración "no correspondía y que terminó dañando el sistema" de la planta. A los dos días del acto electoral de la actual vicepresidenta, la usina se apagó y nunca más volvió a funcionar.

La administración de Macri recibió la obra con un avance de más del 80%. Calculó que faltaban US$ 240 millones para terminarla y que "no era redituable".

Entre lo ya gastado y lo que debería ponerse para terminarla, Río Turbio demandaría casi US$ 1900 millones. La obra generaría, según el proyecto, un total de alrededor de 240 MwH, pero 40 de los mismos los utiliza la propia usina para su funcionamiento.



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